Una estudiante del CPEM 68 fue atacada por un grupo de jóvenes a la salida del establecimiento en Villa La Angostura y sufrió una costilla fisurada tras la agresión. El episodio ocurrió el 23 de abril cerca del mediodía, cuando la víctima se retiraba junto a una compañera y fue interceptada por cinco adolescentes que la golpearon y registraron el hecho en video.
El ataque se produjo en inmediaciones del colegio y generó preocupación en la comunidad educativa por la violencia ejercida y la posterior difusión de las imágenes. Según la denuncia, una de las agresoras inició la golpiza y continuó con los golpes mientras otras jóvenes alentaban la situación y una de ellas filmaba la escena para compartirla en redes sociales.
Consejo Provincial de Educación. Fuente: (X)
En relación con lo ocurrido en el CPEM 68, la madre de la joven expresó: “Quiero aprovechar este espacio para visibilizar una situación que ocurrió recientemente en nuestra comunidad y que refleja una problemática cada vez más preocupante: la violencia entre adolescentes, especialmente cuando es organizada y expuesta en redes sociales”. La mujer decidió hacer público el caso para advertir sobre la gravedad de este tipo de episodios.
La víctima sufrió una lesión en una costilla y, de acuerdo a su entorno, recibe amenazas luego del ataque. La familia radicó una denuncia penal y realizó presentaciones ante la Defensoría de Menores y el Ministerio de Educación, con el objetivo de que se activen los protocolos correspondientes y se garantice una intervención institucional.
Villa La Angostura. Fuente: (X)
En otro tramo de su testimonio sobre lo sucedido en la institución, la madre sostuvo: “El pasado miércoles, a la salida del CPEM 68, se produjo una agresión física entre menores en un contexto que evidencia planificación y participación de varios jóvenes. Lo más alarmante es que, mientras ocurría el hecho, otros lo registraban en video para luego difundirlo. Esto no solo implica violencia física, sino también una grave exposición y daño psicológico” La mujer remarcó que el episodio no fue espontáneo.
Más adelante, la madre agregó: “Lo que está en juego no es solo un hecho puntual, sino una realidad que nos interpela como sociedad. No podemos seguir naturalizando estas situaciones. No son ‘cosas de chicos’. Son actos de violencia que dejan marcas profundas” El caso quedó bajo intervención judicial tras la denuncia presentada y las actuaciones iniciadas ante organismos competentes.