Este domingo, 31 de octubre, el bote dragón de la asociación civil Nahuel Rosa surcará las aguas mansas del lago Moreno en Bariloche e impondrá en el paisaje cordillerano los colores rosa y violeta.
En tanto, mañana, la ciudad andina será escenario de una de las regatas más grandes del país y Latinoamérica. Las mujeres integrantes de Nahuel Rosa cubrirán de oeste a este 25 kilómetros por agua con 5 postas diferenciadas en una de las costas de Bariloche.

El punto de encuentro y partida de la regata será en la Playa Sin Viento.
Así, en el octubre rosa por la lucha contra el cáncer de mama, este grupo de mujeres de Bariloche transmitirá una vez más su garra y llevarán el mensaje de la prevención y la premisa de que si hay control médico, la detección puede ser temprana y las probabilidades de superar la enfermedad asciende al 90 %.
Vale recordar que el cáncer de mama ataca a una de cada ocho mujeres y aún es la principal causa de muerte. Por ello, es indispensable someterse a los chequeos ginecológicos anuales, tanto para prevenir como para una detección temprana.

Nahuel Rosa surge en 2018 cuando comenzaron a remar juntas en un gomón que les prestó el club Regatas.
Técnica milenaria china del bote dragón
A partir de la investigación del doctor Donald Mackenzie, el remo en bote dragón se implementó como actividad deportiva para prevenir el linfedema (inflamación de los brazos) para aquellas personas a quienes le tuvieron que extirpar los ganglios.
Está demostrado que esta práctica genera un movimiento cíclico y repetitivo que resulta sumamente beneficioso para la salud, ya que, al remar se produce un efecto de drenaje linfático de forma natural y ayuda a evitar la formación de edemas en los brazos o a reducirlos.

La asociación civil Nahuel Rosa hoy es uno de los 15 equipos de la Argentina de bote dragón, una actividad que practican más de 200 mujeres en el país.
A la vez, como toda práctica deportiva, el remo brinda la posibilidad de fortalecer la musculación y sobre todo, resulta muy importante a nivel emocional.
Técnicamente, sobre el bote pueden navegar 12 personas, entre las que se cuentan 10 remadoras, la timonel y la drummer, que viaja adelante y marca el ritmo de cada palada mediante el sonido de un tambor. De este modo, se imparte una actividad no competitiva, terapéutica y de disfrute. Puntualmente, desde la asociación civil Nahuel Rosa de Bariloche aseguran que se trata de una efectiva terapia física y emocional para sobrevivientes del cáncer de mama.