La mujer de los naufragios en la Patagonia: así se la conoce a Mónica Grosso una arqueóloga marina que se dedica a investigar las pérdidas de embarcaciones en los profundos mares de la Patagonia, con el fin de conocer el patrimonio cultural que se esconde en el lecho submarino.
“Yo era estudiante de arqueología y siempre me gustaron los deportes y el buceo me resultaba atractivo, y en un momento una amiga se inscribió en un curso de buceo y me sumé con ella, sin sospechar siquiera que pudiera dedicarme a esto, porque de hecho no existía la especialidad en la Argentina”, explicó Mónica al relatar sus primeros pasos en el buceo en la Patagonia, en la región de América del Sur.
Mónica Grosso forma parte del Instituto Nacional de Antropología y Pensamiento Latinoamericano, el cual depende del Ministerio de Cultura de la Nación. La investigadora se ha dedicado en las últimas décadas a estudiar la serie de naufragios que tuvieron lugar en la Patagonia.
Así como Mónica, hay muchas personas apasionadas por el buceo y la historia, es por ello que años más tarde decidió crear un equipo de arqueólogos subacuáticos, para que pudieran comenzar investigaciones bajo el agua con la misma calidad que en la tierra.

Damián Vainstub y el investigador Cristian Murray, más la fotógrafa Laura Babahekian, forman parte del equipo de Mónica.
Qué tareas realiza el team de Mónica
La investigadora junto a su equipo se dedica a inspeccionar las aguas de la región que abarca el extenso extremo austral de Sudamérica. En este sentido, explicó: “Estamos trabajando en uno de los naufragios que está aquí en Puerto Madryn, que lo llamamos ´El Bahía Galiense´, porque es el antiguo topónimo del lugar”.

"Lo que está planteado con la municipalidad de San Cayetano es realizar actividades con la comunidad educativa y con diferentes sectores de la población", expresó la investigadora.
Además, detalló que “es un barco que hasta hace poco no sabíamos cuál podría ser, pero cada vez estamos más convencidos que es el Dolfin, un ballenero que venía del noreste de Estados Unidos y que, a mediados del siglo XIX, naufragó en estas costas, básicamente”.
En relación con las tareas que se realizan en el barco, Mónica explicó que “consisten en estudiar el anillo del crecimiento de los árboles y, de ese modo, conocer la antigüedad de la madera con la que se construyó este barco y lo que logramos es una aproximación interesante para poder confirmar cuántos años tiene”.