San Juan, capital, es un destino que combina historia, naturaleza y cultura en un entorno que invita a la exploración. Desde la ciudad se pueden organizar excursiones a pueblos cercanos y a la impresionante Cordillera de los Andes, como el encantador pueblito de Barreal, ubicado a 230 kilómetros de la capital. Allí, los visitantes se encuentran con calles arboladas, acequias que serpentean entre casas de adobe y panoramas que van desde el cerro Mercedario hasta la Pampa del Leoncito, un paisaje lunar único en el mundo, ideal para actividades de aventura como cabalgatas, trekking y carrovelismo.

Vista panorámica de Barreal, a 230 km de San Juan, con el cerro Mercedario al fondo.
La región vitivinícola de San Juan también merece una visita. En el departamento de Pocitos, a solo 15 minutos de la ciudad, se concentran algunas de las bodegas más emblemáticas de la provincia. Fabril Alto Verde, Viñas de Segisa y la champaña ecológica Miguel Más, ofrecen recorridos que muestran la producción de vinos y espumantes, desde la cosecha de la uva hasta la degustación final. Los visitantes aprenden sobre la historia vitivinícola de San Juan, los métodos de elaboración orgánicos y tradicionales, y disfrutan de catas guiadas que estimulan todos los sentidos.

Ruta del vino en la bodega Viñas de Segisa, uno de los recorridos emblemáticos de la región.
Para quienes buscan aventura y contacto con la naturaleza, San Juan es la puerta a experiencias únicas como el Parque Provincial Ischigualasto, conocido como Valle de la Luna, exhibe un paisaje prehistórico con formaciones arcillosas que permiten observar restos fósiles de millones de años y recrear la historia de la Tierra. Desde San Juan también es posible cruzar a Chile por el paso de Agua Negra, explorando paisajes de montaña, glaciares y playas del Pacífico, mientras se descubren rutas de travesías históricas y naturales.

Formaciones únicas del Valle de la Luna, en el Parque Provincial Ischigualasto, a pocos kilómetros de San Juan.
San Juan es también sinónimo de cultura y festividad, la Fiesta Nacional del Sol, que se celebra cada febrero, llena de color las calles de la ciudad, con el Carrusel del Sol y la elección de la reina, convirtiéndose en un punto de encuentro para la región cuyana. Entre aventuras, historia, vino y tradiciones, San Juan se revela como un destino diverso que invita a vivir experiencias inolvidables y a descubrir la riqueza de su pasado y presente.