A lo largo y ancho de nuestra Argentina existen puntos imperdibles e ideales para conocer tanto en solitario como en buena compañía pero que, sobre todas las cosas, pueden resultar un verdadero escape a lo cotidiano. Quillén es uno de esos sitios.
Quillén es un lago que se encuentra ubicado en la provincia de Neuquén, en el Parque Nacional Lanín, y presenta sus encantadoras y cristalinas aguas en un escenario inmejorable, gracias a que se encuentra rodeado por grandes montañas, y presenta numerosas curvas y una llamativa forma.

Este mágico lugar es ideal para descansar. Fuente: (Ser Argentino)
Cabe destacar, además, que este sitio de la Patagonia, de origen glaciar y que se encuentra al norte del volcán Lanín, se conserva principalmente a raíz de su lejanía de otras grandes ciudades de la provincia, lo que permite disfrutar de un paisaje de lo más encantador y repleto de animales.

El paisaje te permitirá desconectar de la rutina y sus actividades. Fuente: (Ser Argentino)
El Lago Quillén cuenta también con una costa que abarca un total de 48 kilómetros de longitud, se encuentra a una profundidad de 155 metros y, además, se encuentra a 975 metros sobre el nivel del mar.
Ubicado a unos 56 kilómetros de la localidad de Aluminé, y se destaca también su difícil acceso, por lo que para llegar a este lago será necesario tomar la Ruta Provincial N°23, y luego la Ruta N°46 con un desvío que, a través de un camino más angosto, te conducirá a este mágico destino.

Sus aguas cristalinas invitan tanto a la contemplación como a la navegación. Fuente: (Ser Argentino)
Aunque no existen rincones de hospedaje, acercarse al Lago Quillén durante esta temporada de verano, se traduce en la posibilidad de navegar sus aguas, descansar en sus orillas, contemplar el panorama y disfrutar de una visita inolvidable a esta verdadera joya oculta de Neuquén.