Con muchos rincones que son sumamente visitados cada año, lo cierto es que la Patagonia también ofrece destinos más alejados de las multitudes, y que representan un refugio y un lugar ideal para relajarse lejos de la rutina y de los sitios muy concurridos.
En Bariloche, y dentro del Parque Nacional Nahuel Huapi, se encuentra un sitio único y que no forma parte de los circuitos más tradicionales de la Patagonia, lo que no significa que no sea elegido por tratarse de una aventura diferente. Se trata del Ventisquero Negro.
El Ventisquero Negro. Fuente: (Tripadvisor)
El Ventisquero Negro es un glaciar ubicado, como se mencionó, dentro del Parque Nacional Nahuel Huapi, y más precisamente a unos 8 kilómetros aproximadamente de Pampa Linda, en la base del Cerro Tronador, y se caracteriza por una particularidad que lo hace muy diferente a otros glaciares.
El Ventisquero Negro, como su nombre lo indica, presenta como característica distintiva un llamativo color oscuro, resultado de los sedimentos y arena volcánica que arrastra y que quedan comprimidos entre las capas de nieve y hielo. Al no poder recibir reflejo de luz por este fenómeno natural, no puede adquirir el tono típico de otros glaciares, con una combinación blanca-azulada.
Los sedimentos y arena volcánica arrastrados son los que hacen que presente su color oscuro. Fuente: (Sir Chandler)
Lejos de grandes ciudades, este lugar puede ofrecerte lo que tanto estás buscando si tu objetivo principal es descansar y conectar plenamente con un entorno natural realmente único.
El recorrido es parte de la experiencia y, a cada paso, podrás deleitar tu visión con puntos imperdibles como el río Manso, el Lago Mascardi o el Lago Gutiérrez. Cuando se llega a destino, es posible vislumbrar el frente del Ventisquero Negro por medio de un mirador señalizado.
Las vistas son realmente impresionantes. Fuente: (José Noguera)
Al emprender el camino rumbo al Ventisquero Negro, se debe tomar primero la emblemática Ruta 40 desde Bariloche, para dirigirte al desvío del Cerro Tronador y posteriormente emprender camino hacia Pampa Linda. Al llegar, la recompensa será la de un paisaje imborrable y encantador de la Patagonia.