Celtas y galos (quienes habitaron lo que hoy es Francia, Bélgica y Países Bajos), hacían circular en sus reuniones de mano en mano un vaso lleno para el brindis. Miraban a los ojos a la persona que querían honrar y decían “te bebo”.
En épocas antiguas, el brindis se usaba para mediar en un acuerdo proclamaba el fin del conflicto tomando el primer trago de la bebida (normalmente vino) para probar que no estuviera envenenada.
La palabra brindis proviene etimológicamente del alemán ich bring dir’s que significa “yo te lo ofrezco” o “bebo por ti”.

Esta frase que significa brindis fue pronunciada por primera vez en 1527 cuando alemanes de Carlos V saquearon Roma. Alzaron las copas en honor al rey y festejar la victoria.
Otros atribuyen el origen del término brindis por haberse creado en la ciudad de Brindisi, en el sur de Italia.

En la mayoría de los países, se brinda entrechocando las copas. Suele decirse “chin chin” que para los chinos significa "muchas felicidades".

Las también tienen importancia a la hora del brindis. Se aconseja que sean de un cristal. La calidad del cristal se comprueba mediante el sonido que se produce al pasar la yema humedecida del dedo por el borde de la copa.