En la antigua Roma fue donde se originó el actual flan y se llamó "tyropatina". Cuenta la historia que Marco Gavio Apicio fue un bonvivant del siglo I de nuestra era, que solía buscar y disfrutar exquisiteces. Entre estos manjares descubrió éste, que hoy llamamos flan.
El "tyropatina" (actual flan) se preparaba con leche endulzada con miel y huevos: la indicación precisa decía que debían ser cinco para un litro de leche. Una vez que se cocinaban, se espolvoreaba con pimienta y se servía como acompañamiento de platos salados.
También se menciona en la obra del poeta latino Venancio Fortunato, que vivió en el siglo VI y fue obispo de Poitiers, Francia, y santo de la Iglesia católica.

En la Edad Media, la antigua versión de flan se volvió popular durante la Cuaresma, período en que a los cristianos no se les está permitido comer carne y buscaron esta alternativa para comer proteínas.
Se llamó entonces "flado" (torta plana en latín medieval) a una preparación de huevos cuajados en versiones saladas y dulces, que se comía con pescado, verduras, frutas, queso y miel.

En Francia y España, se impuso una versión dulce, que se servía invertida y con una salsa de caramelo. En España se llamó "flan" y "crème renversée au caramel" en el país galo. A América, llegó con la Conquista española.

Los argentinos le sumaron dulce de leche y crema batida y se creó el flan mixto. Esta versión es tan popular que incluso varios bloggers se dedicaron a dar los mejores referentes