Al principio de la cuarentena, con el cierre de los locales, fueron muchos los establecimientos gastronómicos que se dedicaron al delivery y optaron por las dark kitchen.
Y muchos de ellos decidieron usar sus cocinas no solo para la propia producción sino para cocinar para otras marcas. Así, este fenómeno de las dark kitchen fue creciendo a medida que se sucedían los anuncios de restricciones.

Hay distintos tipos de dark kitchen. Están aquellas que ya venían trabajando y comenzaron a utilizar sus instalaciones para producir y vender a domicilio.
Otras, con más capacidad de producción y guardado funcionan paralelamente para los locales que tuvieron que cerrar.

La mayoría de las dark kitchen se maneja por plataformas online y otras, las más pequeñas, a través de pedidos que se realizan por whatsapp.
Uno de esos emprendimientos es Markópolis que de tener un local con dos empleados, pasó a un lugar más grande, de 340 metros cuadrados y 30 empleados. Además del sushi que vendían originalmente, ahora ofrecen platos calientes.

La app de envíos Glovo tiene dos supermercados a puertas cerradas 100% virtuales y además posee una dark kitchen ubicada en Villa Crespo que funciona desde la mañana a la madrugada.
Rappi, por su parte, también tiene su dark kitchen. Está en Belgrano y tiene espacio para que trabajen para varias empresas del rubro.