Si el foco queda estrictamente en los resultados, habría que marcar que Boca llega al duelo contra Alianza Lima en Perú por la ida de fase 2 de la Copa Libertadores de la mejor manera. Los triunfos frente a Independiente Rivadavia de Mendoza y Banfield cayeron como anillo al dedo en cuanto a lo anímico.
De todas maneras, en el Xeneize son conscientes de que la deuda pendiente sigue estando en el funcionamiento. El volumen de juego de la mano de Fernando Gago no aparece y eso puede ser contraproducente si no se lo soluciona pronto. El entrenador mostró variantes tanto de esquema como de nombres a lo largo de la temporada y mantendrá esa dinámica en el certamen continental. De hecho, aún debe definir aspectos claves del Boca que jugará en Perú: la defensa y el ataque.

Battaglia sería parte del mediocampo junto a Rey Domenech.
Con Agustín Marchesín cada vez más consolidado en el arco del club de La Ribera, el DT tenía pensado utilizar una línea de tres con Rodrigo Battaglia como último hombre junto con Ayrton Costa y Lautaro Di Lollo de stoppers. Sin embargo, la intención podría quedar trunca ante la necesidad de mandar al ex Atlético Mineiro al medio por la baja de Ignacio Miramón, que quedó sin viajar por lesión. Como consecuencia, volvería la línea de cuatro completada con Luis Advíncula y Lautaro Blanco de laterales.
Como consecuencia de cómo termine parando esa última línea es que el esquema de Boca cambiará adelante. Miguel Merentiel pareciera el único con su lugar asegurado, resta saber si será referencia en un tridente ofensivo que puede sumar a extremos clásicos como Ezequiel Zeballos y Alan Velasco, o terminará volcándose por jugar con doble 9 en compañía de Milton Giménez.

Merentiel y Giménez ya demostraron que pueden jugar juntos.
Rival golpeado
A diferencia de lo mencionado en Boca, Alianza Lima llega al cruce del próximo martes con la bronca a cuestas por una derrota inesperada en el ámbito local. Atlético lo venció por 3 a 1 y el entrenador argentino, Néstor Gorosito, encaró la conferencia de prensa posterior con un cierto tono de disgusto que se pudo percibir.

Será la vez número 22 que Gorosito enfrente a Boca como DT. Ganó 4 de esas.
Ante la pregunta sobre si el resultado iba a afectar el rendimiento próximo, Pipo aclaró: “Yo no tengo la bola de cristal como para saberlo, si la tuviera no me iría mal”. A su vez, confesó que su equipo fue superado físicamente en el segundo tiempo, atribuyendo eso a la carga de partidos seguidos que vienen disputando.