Ya eliminados del Mundial de Clubes, los jugadores de Boca emprendieron el viaje de regreso a Argentina con la misión de dejar atrás lo acontecido y enfocarse en lo que viene. La próxima semana volverán a los entrenamientos con la expectativa puesta en el fichaje de Leandro Paredes, quien tendría todo acordado para romper el mercado de pases cumpliendo la promesa de haber vuelto a casa.
Fuentes del Xeneize ya adelantaron que especulan con que el martes o el miércoles se harían la revisión médica para luego firmar el contrato que lo una al equipo. En cuanto a la presentación, hay que definir de qué manera lo harán, porque corre la versión de abrir La Bombonera para que el público reciba al campeón del mundo. Mientras los hinchas dejan que la ilusión los invada, recibieron la noticia de que otro jugador que estuvo en Boca retornará al país, pero no para tener otro ciclo. Guillermo Fernández tiene todo acordado para sumarse a Godoy Cruz.

Fernández tuvo tres pasos por Boca.
Vale recordar que Pol Fernández había dejado el club de La Ribera con un anuncio anticipado de haber acordado un contrato con Fortaleza de Brasil a partir de enero pasado. Esto despertó las molestias de los simpatizantes que, además de cuestionar su rendimiento, tomaron como un mal gesto que se fuera en condición de libre sin dejar nada de dinero. Por esto, las puertas estaban para él.
Ante la necesidad de romper rápido el vínculo con el elenco brasileño y el sentir que buscar una nueva oportunidad en Boca sería en vano, el volante entendió como una buena oportunidad aceptar el acercamiento de los mendocinos con los que ya hizo trato. En este caso será la segunda vez con dicha camiseta tras la estadía que tuvo desde 2015 a 2017.

En Mendoza ya jugó 81 partidos.
Paso en falso
Fue sorprendente la novedad de que Pol abandonaría Fortaleza antes de llegar a los seis meses. Tras haber tenido unas destacadas estadías en Boca, arribaba a Brasil como una de las incorporaciones más importantes en enero de 2025. Sin embargo, nada llegó a ser como esperaban las partes.

Pol nunca alcanzó un buen nivel en Brasil.
Si bien jugó mucho (25 partidos entre todos los torneos), la floja tarea personal y del equipo hicieron que sintiera un desgaste muy rápido. Pese a que pudo clasificar a los octavos de final de Copa Libertadores, el presente en el torneo local es tan malo que lo tiene al conjunto del norte en puestos de descenso. De hecho, el DT que lo pidió, Juan Pablo Vojvoda, pende de un hilo.