En Argentina, Vaca Muerta suele aparecer como referencia cuando se habla de shale por su impacto en la energía global. Pero lo que muchas veces se desconoce es que Estados Unidos cuenta con varias formaciones no convencionales que, en conjunto, cumplen un rol similar al que tiene el yacimiento argentino. Esas áreas explican buena parte del poder energético del país norteamericano.
La experiencia estadounidense sirve como espejo para entender el potencial de Vaca Muerta y, al mismo tiempo, los límites del desarrollo no convencional. Desde hace décadas, el shale es una pieza clave de la economía de Estados Unidos, al punto de haber cambiado por completo su relación con el petróleo y su dependencia del exterior.
En Argentina, Vaca Muerta suele aparecer como referencia cuando se habla de shale. Fuente: (X)
El giro comenzó luego de la crisis petrolera de 1973. En aquel momento, Estados Unidos era el mayor importador mundial de crudo y estaba fuertemente expuesto a los vaivenes externos. Con el paso del tiempo, la combinación de tecnología, inversión y recursos geológicos permitió explotar masivamente las cuencas de shale. De este modo, el país pasó a liderar la producción global, por encima de potencias tradicionales como Arabia Saudita o Rusia.
Si se traza un paralelismo con Argentina, puede decirse que Estados Unidos tiene varias “Vacas Muertas”. Estas formaciones no convencionales explican hoy cerca del 66% de su producción petrolera total, es decir, dos tercios del crudo que se extrae en el país. En números gruesos, el shale aporta alrededor de 9 millones de barriles diarios, sobre un total cercano a los 13,8 millones.

Si se traza un paralelismo con Argentina, puede decirse que Estados Unidos tiene varias “Vacas Muertas”. Fuente: (X)
Entre todas las cuencas, Permian Basin, Eagle Ford y Bakken se llevan el protagonismo. La primera, ubicada principalmente en Texas y en parte de Nuevo México, es la joya del sistema energético estadounidense. Produce más de 6 millones de barriles por día y concentra más de la mitad del petróleo no convencional del país. Su escala la convierte en una de las cuencas más importantes del mundo.
Eagle Ford, también en Texas y cercana al Golfo de México, aporta alrededor de 1,1 millones de barriles diarios. Por su parte, Bakken se extiende entre Dakota del Norte y Montana y suma más de 1,2 millones de barriles por día. Juntas, estas tres áreas explican casi todo el shale estadounidense.

Entre todas las cuencas, Permian Basin, Eagle Ford y Bakken se llevan el protagonismo. Fuente: (X)
Sin embargo, en los últimos meses, comenzaron a aparecer señales de alerta. La producción no convencional mostró una leve caída interanual, cercana al 2%. Parte de la explicación está en que algunas de estas cuencas, como Permian y Eagle Ford, entraron en una etapa de madurez, con menor margen de crecimiento.
En ese contexto, volvió a ganar interés el desarrollo de Vaca Muerta, una de las pocas formaciones fuera de Estados Unidos que logró avances sostenidos. En Argentina, el shale empieza a ocupar un lugar central en la producción, con récords recientes y una participación que ya ronda el 66% del total nacional.