Vaca Muerta vuelve a ocupar el centro de la escena energética con un plan de inversiones de gran escala impulsado por YPF. La compañía liderada por su presidente y CEO, Horacio Marín, proyecta un desembolso de 150.000 millones de dólares en los próximos años, con el objetivo de potenciar la producción de hidrocarburos no convencionales.
Durante una presentación en el V Simposio organizado por SPE Argentina, Marín detalló que Vaca Muerta muestra un crecimiento sostenido, con un aumento del 42% en la producción de shale. En paralelo, la petrolera avanza hacia una capacidad de refinación superior a los 300.000 barriles diarios. “Cuando hay períodos de libre mercado, la producción sube”, sostuvo.
YPF proyecta un desembolso de 150.000 millones de dólares en los próximos años. Fuente: (X)
Uno de los puntos destacados fue el avance del proyecto Argentina GNL, una iniciativa clave para exportar gas natural licuado. En las próximas semanas se espera la firma de la Decisión Final de Inversión junto a socios internacionales como ENI y ADNOC, con la posibilidad de sumar un nuevo actor al consorcio. Este megaproyecto aparece como una pieza estratégica para diversificar mercados y generar divisas.
El plan de crecimiento de YPF se apoya en una hoja de ruta denominada “plan 4x4”, que combina el foco en el no convencional, una gestión orientada a maximizar valor, el uso intensivo de tecnología con procesamiento diario de millones de datos y el desarrollo del negocio de GNL. En ese esquema, Vaca Muerta ocupa un lugar central como motor del crecimiento.

Argentina GNL es una iniciativa clave para exportar gas natural licuado. Fuente: (X)
En paralelo, la empresa avanza con una reconfiguración de su portafolio. A través del denominado Plan Andes, busca desprenderse de campos maduros para concentrar recursos en áreas de mayor productividad. Este proceso ya incluyó la venta de activos en Brasil, Chile y su participación en Profertil.
El plan de crecimiento de YPF se apoya en una hoja de ruta denominada “plan 4x4”. Fuente: (X)
Para 2027, se espera un salto operativo significativo, pasando de poco más de 200 pozos en actividad a cerca de 2.800. En tanto, hacia 2030, la meta es posicionarse entre las diez principales productoras de shale a nivel global, con Vaca Muerta como principal plataforma de desarrollo.