La Reina Isabel es una mujer de rituales estrictos y sagrados: sin ir más lejos, pese a las primeras medidas de prevención decretadas por Sanidad cuando comenzaba la cuarentena, Su Majestad se rebeló una vez más y fue a su habitual misa de los domingos con el riesgo de contagiarse.
La situación crítica que se minimizó al principio en consonancia con el premier Boris Johnson fue tomada en serio por la Reina Isabel, quien debió ser trasladada de urgencia al Castillo de Windsor junto al Duque Felipe de Edimburgo: desde allí continúa aislada y sigue las novedades diarias a través de videollamadas.

La Reina Isabel, quien este martes 21 de abril cumplió 94 años, por supuesto que no nació con la tecnología en la mano, debió tomar un curso acelerado para aprender a manejar Facetime y Skype: así se mantuvo en vilo con el aumento incesante de casos que castigan al Reino Unido.
A través de las videollamadas, la Reina Isabel recibió una de las peores noticias de sus últimos años: el positivo de su hijo el Príncipe Carlos y de su premier Johnson, y a través del mismo sistema ha comunicado al Príncipe William sus deseos de que tomara el mando ante la Reina y su heredero confinados.

Pero también ha recibido buenas noticias la Reina Isabel: videos, dibujos, canciones y mensajes cargados de amor de George, Charlotte y Louis, los hijos del Príncipe William y Kate Middleton, enviaron sus saludos a su "Granny", como la llaman cariñosamente.

Con motivo de sus cumpleaños, la modalidad cambió y la Reina Isabel pidió que no trascendiera las comunicaciones y salutaciones: la medida fue tomada en sintonía con las horas más dramáticas que vive el Reino Unido a raíz de la pandemia de coronavirus.

Los saludos fueron meramente formales a través de las cuentas oficiales de Instagram de Kensington y Clarence House: al haber sido dados de baja de la cuenta oficial Sussex Royal, Harry y Meghan Markle intentaron alegrar el día y lo hicieron con una videollamada donde participó el pequeño Archie, la debilidad de la Reina Isabel.
La videollamada tuvo lugar a la hora del té mientras la Reina Isabel se permitió comer un pedazo de torta de cumpleaños: Harry y Meghan Markle se comunicaron con la Reina Isabel, vio a Archie, pero al buena noticia se diluyó en malestar porque la información trascendió a la prensa por parte del círculo cercano de Harry en incumplimiento estricto de lo dispuesto por Buckingham. No hay caso: Harry no logra hacer feliz a su abuela ni aún con las mejores intenciones.