El coronavirus ha cambiado nuestras vidas de manera abrumadora: la Reina Isabel, por ejemplo, dejó el Palacio de Buckingham y se confinó junto al duque de Edimburgo, tan lejos de la toma de decisiones que dejó las cartas escritas que todavía utilizaba para comunicar sus decisiones y aprendió a hacer videollamadas.
The Sun remarcó que la Reina Isabel junto al Príncipe Carlos han recibido el llamado más esperado, la bocanada de aire que tanto han necesitado, ha llegado a través de los hijos del Príncipe William y Kate Middleton, bisnietos de la Reina y nietos del heredero al trono británico.
George, Charlotte y Louis nacieron con la tecnología en la mano y sin querer se han convertido en un apoyo fundamental para la Reina lsabel, el Príncipe Carlos y la nación entera: con videos y llamados son capaces de alegrar el día en horas críticas para el Reino conmocionado con la internación en terapia intensiva del premier Boris Johnson.

Es la propia Kate Middleton, quien se asegura de que el príncipe George, la princesa Charlotte y el príncipe Louis llamen a 'Gan Gan', como le dicen a la Reina Isabel y al Duque de Edimburgo, de 98 años, todavía con mayor frecuencia: "Los niños hablan por teléfono o envían videos a Windsor".
En otro acto que distancia todavía más al Príncipe William y Kate Middleton de Harry y Meghan Markle con respecto a los niños: mientras que la Reina Isabel y el Príncipe Carlos no tienen noticias de Archie, los hijos de los duques de Cambridge hablan con su abuelo horas sobre el medio ambiente.

"Aman hablar con el Príncipe Carlos y obtener muchos consejos muy útiles sobre animales y flores: sus animales preferidos son corderos, ardillas y el ganado de las tierras más altas. Pero eso no es todo: pintaron tarjetas hechas a mano con deseos de pronta recuperación y las enviaron por correo a Escocia", reveló la fuente.

La Reina Isabel nunca hubiera imaginado que la ayuda de la tecnología le serviría tanto para atravesar una crisis sin precedentes como la actual por el coronavirus. Ya en 2011, Harry y William le recomendaron incorporar el I-Pad, pero Su Majestad lo utilizaba más que nada para jugar a las cartas y seguir el estado de salud de sus caballos. Ahora, a un click, las distancias se acortan. Y junto al al Príncipe Carlos lloran de emoción.