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REALEZA

Perdió a su hija y no se lo perdona: la venganza contra la Reina Sofía

Reveló el verdadero carácter de la madre del Rey Felipe.

Alfredo Aráoz
Alfredo Aráoz
Reina Sofía. Fuente: (Instagram)
Reina Sofía. Fuente: (Instagram)

Hay situaciones imposibles de olvidar en la vida y una de las más terribles es perder a una hija: eso es lo que le pasó al experto en realeza Jaime Peñafiel, padre de una joven con problemas de adicciones. Desesperado, acudió a la Reina Sofía, quien no le prestó atención y la venganza no tardó en llegar.

“Cuando falleció mi hija solo recibí una llamada del rey Juan Carlos, a quien la Reina Sofía le había pasado mi carta. Y como ser humano con los sentimientos que le faltan a ella, me llamó entristecido por el drama que estaba viviendo”, relató el cronista teror de la realeza, Jaime Peñafiel.

Pero no se quedó ahí el periodista español y enemigo público número uno de la realeza: “La Reina Sofía se portó muy mal. Tan terrible, tan terrible. El drama que estaba viviendo, y que acabó con la partida de mi hija, se merecía alguna cosa más que una simple misiva de compromiso”.

“Mandé una carta pidiendo audiencia a la Reina Sofía, mi hija necesitaba una terapia y ella presidía una fundación contra las drogas. El rey me llamó enseguida, la reina no”, reveló Peñafiel, quien desde ese momento no dejó en paz a la Casa Real.

La Reina Sofía le dio el más sentido pésame después de un mes, pero ya era demasiado tarde para Peñafiel: “Lo hizo con una carta. Siempre ha sido muy digna, una gran sufridora, pero aquello me dolió mucho”, reconoció el periodista.

¿Cómo se vengó? Reveló en un programa radial el carácter de la Reina Sofía, quien pese a los escándalos públicos como el sufrido ante Letizia en  Mallorca, siempre se ha mostrado como una mujer correcta, calmada y con un carácter afable y desenfadado.

Peñafiel reveló que la Reina Sofía echó a su peluquero por haberse negado a entrar por la puerta de servicio de Zarzuela: “A veces pierde los papeles y la profesionalidad, imponiendo su devoción a la obligación”. ¿Cuál es la verdadera emérita?