Un macarrón o macaron es un tipo de galleta tradicional de la gastronomía francesa hecha de clara de huevo, harina de almendra, azúcar y azúcar glas. Desde el siglo XIX, los macarons parisinos se presentan con relleno de crema de manteca, jalea o ganache. Esta especie de bocadito se caracteriza por tener en la parte superior una forma de cúpula aplanada y su base plana con volantes, denominada corona o pie.
Existen varias versiones de macarons con una amplia variedad de sabores que van desde los tradicionales, como frambuesa o chocolate, hasta los inusuales. Por otro lado, estas masitas dulces tienen una textura suave y húmeda. A su vez, hay dos maneras de elaborar esta tradicional receta: el método francés y el método italiano. La diferencia se encuentra en la forma en la que el merengue es preparado.

El color y el relleno va a depender del gusto de cada uno.
Cocinar estos tradicionales bocaditos franceses es mucho más fácil de lo que se cree. Con ciertos ingredientes y un poco de tiempo se puede hacer unos exquisitos macarons para disfrutar a la tarde con una infusión.

Los macarons pueden servirse solos o acompañados de una bebida.
Ingredientes
130 g de harina de almendra.
150 g de azúcar glasé (azúcar en polvo).
2 claras de huevo.
Colorante en gel.
Esencia de vainilla.
Relleno (la elección es a gusto de cada uno).
Utensilios
Manga pastelera con boquilla N° 12.
Kit para hacer macarons franceses (no es obligatorio, pero facilitará mucho el trabajo).
Elaboración de la masa
Añadir en un bowl las claras y batir con la batidora de varillas a velocidad alta durante 1 minuto.
Pasado ese tiempo, agregar poco a poco el azúcar glasé y batir durante 3 minutos más.
Una vez que las claras formen picos, añadir las gotitas de colorante y la esencia de vainilla. Depende de la intensidad de color que se busque, se deberá usar entre 2 y 10 gotas de colorante.
Batir durante unos 30 segundos hasta que el color se integre.
Tamizar la harina de almendra y el azúcar glasé en un bowl 4-5 veces hasta que no quede ninguna partícula gruesa. Reservar.
Pasar las claras montadas y coloreadas a un bowl grande y agregar 1/3 de la harina de almendras, más el azúcar glasé que teníamos reservada. Con una espátula hacer algunos movimientos envolventes para mezclar todo.
Añadir otro tercio de la harina y continuar con los movimientos envolventes. Finalmente, agregar el resto de la harina de almendras y, nuevamente, mezclar hasta que esté todo bien integrado. Para saber que la masa está preparada se debe comprobar con el punto de cinta, o bien con la espátula partimos la masa por la mitad. Observar si la línea se queda marcada y la masa vuelve muy lentamente a su posición.
Preparación de las coronas. Rellenar con la pasta la manga pastelera con una boquilla del número 12.
Dibujar unos círculos como guía para armar los macarons.
Con la manga pastelera colocar la masa sobre los circulitos. Dejar un poco de margen porque los mismos se expanden. Agarrar la bandeja y darle un golpecito sobre la mesada para sacar el aire y burbujas a la masa. Hay que tener en cuenta que la superficie debe quedar lo más lisa posible.
Dejamos secar al aire sobre la bandeja hasta que la superficie quede seca y no se pegue a los dedos. Esto puede llevar unas horas, todo va a depender del clima.
Precalentar el horno durante 15 minutos a 150 ºC. Colocamos la bandeja en la mitad superior del horno y horneamos durante 10-15 minutos, aproximadamente. Una vez hechos, sacarlos del horno y dejar que se enfríen completamente en la misma bandeja.
Los macarons se pueden rellenar con mermelada, frosting, nutella, dulce de leche o cualquier otro producto que nos guste.

Macarons de chocolate. Esta receta puede ser hecha con cualquier relleno.
Breve historia de los macarons
Los macarons como pasta dulce hecha a base de almendra apareció en la Edad Media y con el correr del tiempo la receta se modificó hasta alcanzar nuevas formas y sabores. Al principio, este dulce constaba de una única cara y son muchas las ciudades francesas que reclaman su autoría.

Las famosas galletitas de colores francesas.
Hacia 1830, estos bocaditos ya se servían de dos en dos con un relleno de mermeladas, licores y especias. El macaron Gerbert, creado en 1880 en el barrio parisino de Belleville, es el más popular y se hizo conocido gracias a dos casas de té ubicadas en París.