Raphanus sativus, el rábano, es una especie de la familia Brassicaceae que se cultiva por sus raíces comestibles y también por sus hojas que son verdes y tiernas. Al ser fáciles de cultivar y rápidos de cosechar es perfecta para tener en el jardín de casa esta planta. Esta hortaliza fresca con un ligero toque amargo y picante es una especie anual que posee una raíz gruesa, carnosa y muy variable en cuanto a forma, color y tamaño.
Los rábanos son un cultivo anual de estación fría de rápido crecimiento. La semilla germina en tres o cuatro días en condiciones húmedas. Esta planta crece mejor a pleno sol en suelos arenosos y ligeros. En climas más cálidos, los rábanos normalmente se plantan en otoño. La profundidad a la que se plantan las semillas afecta el tamaño de la raíz, por esto habrá que tener en cuenta el tipo de rabanito que se está por plantar, hay algunos de tamaño más grandes y otro más pequeños.

De la huerta directo a tu mesa.
Esta planta que puede tener una corteza blanca, roja, púrpura, negra, rosa o incluso amarilla es muy buena para cultivar en la huerta de casa y no solo debido a su rápido desarrollo, sino también porque gracias a su aroma acre disuade la aparición de plagas en los cultivos, tales como pulgones, escarabajos del pepino, gusanos del tomate, chinches de la calabaza y hormigas. Pero los beneficios de este tubérculo van más allá, ya que es considerada una verdura muy nutritiva y a la vez es perfecta para llevar una dieta saludable por su bajo contenido calórico.

El rabanito se puede comer crudo o cocido.
Esta hortaliza es rica en flavonoides, polifenoles no flavonoides, terpenos, ácidos grasos, vitaminas B1, B2, B3, B5, B6, C y macronutrientes. También aporta magnesio, sodio, potasio, fósforo, hierro, calcio, zinc, fibra, proteína, entre otros beneficios. Además, esta planta ayuda a cuidar el hígado, tiene propiedades antimicrobianas, favorece al mantenimiento y pérdida de peso (si se acompaña con una dieta adecuada, ejercicio físico y hábitos saludables), fortalece el sistema inmune, actúa como un antiinflamatorio natural y mucho más.
Cómo cosechar rabanitos
Cultivar una planta de rabanitos es sencillo, no demanda de muchos cuidados y lo mejor de todo es que en solo 30 días tendrás una hortaliza lista para ser consumida. Mirá el paso a paso para plantar esta verdura en tu huerta.
El otoño es la estación perfecta para cultivar rabanitos. Para esto lo primero que hay que hacer es sembrar las semillas directamente sobre el sustrato definitivo donde se desarrollará la planta. Para ello se sembrará en surcos a 1-2 cm de profundidad. En caso de hacer varias plantaciones, se debe dejar una distancia de 5 cm y la distancia entre líneas (en la huerta) debe ser de 30 cm. Esta verdura no es exigente en cuanto al tipo de sustrato.
Una vez que se plantaron las semillas, cubrir con tierra. Regar de manera regular para que se mantenga la humedad. Esto es esencial para que la hortaliza crezca sana. Hay que tener en cuenta que la escasez de agua causa unos tubérculos fibrosos, mientras que el exceso, abultados y huecos.
Los rabanitos germinan rápidamente, entre 3 o 4 días, como máximo 7. Incluso a los 10 días ya empezarán a aparecer los primeros brotes.

Si se los cosecha a tiempo, los rabanitos son ricos, frescos y sabrosos.
Hay que estar atentos al momento de la cosecha que no debe superar los 30 días. Si se pasa de ese tiempo, los rabitos tienden a endurecerse, rajarse, ahuecarse, crecer mucho y se vuelven amargos.