El huevo es uno de los alimentos más comunes en las cocinas de todo el mundo, ya que no solo es rico en proteínas, especialmente de albúmina, sino también en lípidos y nutrientes. Lo cierto es que este producto alimenticio se presenta muy bien protegido por una cáscara, es de fácil digestión y cuenta con múltiples beneficios para el ser humano.
No obstante, son muchos los que se preguntan qué es más recomendable a la hora de manipular higiénicamente a los huevos, evitando así la propagación de enfermedades. Existe un enorme debate en redes sociales, tanto a nivel nacional como internacional, sobre si se debe lavar o no este alimento antes de consumirlo.

Huevos de una granja
Las claves higiénicas para manipular mejor los huevos antes de consumirlos
Por un lado, te contamos que la Organización Mundial de la Salud aconseja lavar huevos antes de guardarlos o consumirlos porque su cascarón no sería del todo impermeable, es decir, puede tener microbios y bacterias en la superficie del mismo que podrían afectar nuestra salud. Principalmente, se refiere a aquellos que no han pasado por un proceso previo de limpieza, como los recién salidos de una granja.

Una bandeja de huevos
Sin embargo, esta práctica común de limpieza podría afectar a los miles de poros diminutos que contiene una cáscara de huevo y su delgada capa externa que, de acuerdo con Science of Cooking, mantiene alejados tanto a los microorganismos como al polvo de su exquisito contenido interior. Es decir, al lavarlos se elimina esa cutícula protectora y se permite el paso a cualquier suciedad o gérmenes.

¿Es recomendable lavar o no los huevos antes de consumirlos?
Dicho de otra manera, si consumimos un huevo lavado que tenga en su interior alguna bacteria, como la salmonella, podemos enfermar gravemente o contraer alguna infección al ser expuestos a este virus. ¿Cómo evitamos entonces que suceda esto? Teniendo en cuenta tres claves higiénicas para manipular mejor los huevos antes de consumirlos:
La recomendación general es solo lavar los huevos antes de cocinarlos si vemos que están visiblemente sucios.
Jamás quebrarlos en la orilla del recipiente donde vamos a batir o consumir los huevos.
No utilizar las cáscaras de los huevos para separar la clara de la yema.