Una de las plantas más beneficiosas para nuestra salud es la Manzanilla, es tan versátil que tiene propiedades calmantes y medicinales y además la podemos consumir en infusiones. Su apariencia es amigable, tiene flores que simpatizan a todos y quedan muy bien en el hogar.
Para poder tener una planta de Manzanilla en casa, podemos conseguir semillas o bien recurrir a un saquito de té orgánico, ya que estos tienen una mejor calidad en su procedencia y hay muchísimas posibilidades de encontrar numerosas semillas dentro. Tenés tu propio plantín en menos tiempo del que crees.

Es una planta muy delicada.
Materiales necesarios
Saquito de té orgánico de Manzanilla
Maceta o recipiente para plantar
Tierra para macetas de buena calidad
1 tapa de plástico transparente
Agua

Tiene propiedades antiinflamatorias.
Pasos a seguir
Llená la maceta con tierra hasta aproximadamente 2/3 de su capacidad. Corroborá que la maceta tenga buen drenaje para evitar que el exceso de agua se acumule.
Con cuidado, abrí el saquito de té de manzanilla y volcá el contenido sobre la tierra en la maceta de manera uniforme. No necesitás enterrarlas, solo presionalas ligeramente en la superficie de la tierra con tus manos.

Usá té de buena calidad.
Después de sembrar las semillas, regalas suavemente con agua. La idea es mantener la tierra húmeda pero no empapada. Podés usar un pulverizador o regadera con un rociador suave para evitar mover demasiado las semillas.
Colocá sobre la maceta una tapa de plástico transparente para generar un efecto invernadero. La futura planta debe estar en un lugar donde reciba luz solar directa durante al menos seis horas al día, por lo que recomendamos ubicarla allí ya que este ejemplar prefiere climas cálidos y soleados, así que buscá un lugar con buena exposición al sol.

Podés usar papel film.
Para que la planta crezca saludablemente, mantené la tierra húmeda, pero no encharcada porque puede pudrir las raíces y arruinar por completo el proceso.
Después de unas semanas, verás que la manzanilla comenzó a brotar, cuando las plántulas hayan crecido lo suficiente y tengan varias hojas, podés trasplantarlas a macetas individuales más grandes o directamente en el jardín.

Crecerán rápidamente.
Cuidado de la manzanilla
Riego: la tierra debe estar ligeramente húmeda siempre. La manzanilla no tolera bien la sequía, así que cuidala especialmente durante los períodos secos.
Poda: recortá las flores marchitas para fomentar un nuevo crecimiento y una floración constante.

Ayuda a aliviar el estrés y mejora la digestión.
Fertilización: esta planta no requiere mucha fertilización, pero podés aplicar un fertilizante orgánico equilibrado una vez al mes durante la temporada de crecimiento para ayudar a mantenerla saludable.