¿Tus cubiertos de madera necesitan una buena limpieza y no sabés qué técnica aplicar para dejarlos en condiciones? Prestá mucha atención a uno de los secretos más usados por las abuelas para dejar los cuchillos, tenedores y cucharas como nuevos en cuestión de minutos.
Todo indica que podés sacar tanto el mal olor como la suciedad acumulada de los cubiertos de madera y devolverles el brillo que antes tenían siguiendo unos simples pasos. Dicho de otra manera, lograrás que tus utensilios de cocina no solo estén limpios y aptos para continuar su servicio de mesa, sino que también ahorrarás dinero en lugar de comprar otros.

Postal de unos cubiertos de madera.
Materiales a usar:
Bicarbonato de sodio y agua.
Vinagre blanco y agua.
Detergente y esponja.
Vaselina o aceite mineral para bebés.

Descubrí cómo limpiar tus cubiertos de madera. Fuente: (@recomendarg_)
Como existen muchas formas de limpiar cubiertos de madera, optamos por usar el método casero aplicado por una pareja experta en recomendaciones de aseo, comidas y sitios culinarios para visitar, Lucía y Tomas Benzaquen de "Recomendarg". Ellos no dudaron en poner en práctica esta fórmula de limpieza. Mirá el paso a paso para hacerlo en casa.

Hacé este truco de limpieza con tus cubiertos de madera. Fuente: (@recomendarg_)
Cómo limpiar en profundidad los cubiertos de madera y dejarlos como nuevos:
Lo primero que tenés que hacer es poner los cubiertos de madera en una olla que no estés utilizando para cocinar y esparcir una buena dosis de bicarbonato de sodio sobre ellos.
Luego, agregá el agua y dejalos a hervir. Notarás que desprenden un olor desagradable, el agua cambia de color y hasta se ven algo "babosos".
Pasados unos minutos, tenés que deshacerte de esa agua y volver a colocar los cubiertos de madera a fuego medio alto, pero esta vez con vinagre blanco y agua.
El agua terminará mucho menos turbia que al principio. El paso siguiente es limpiar los cubiertos de madera con esponja y detergente, tal como se hace normalmente.
Por último, enjuagá los cubiertos de madera con abundante agua y dejalos secar en el escurridor antes de guardarlos.
En caso de querer devolverles el brillo de siempre a sus mangos, podés usar un poquito de vaselina o aceite mineral para bebés. Dejá que el producto impregne bien, luego lavá y enjuagá. ¡Listo, como nuevos!