La piel es el órgano más grande que tenemos y muchas veces pasa desapercibida o crees que estás haciendo las cosas correctas en pos de su beneficio. A veces pensás que el consumo de alcohol o cigarrillo no va a tener consecuencias en tu piel u otros hábitos de desvelo, mala alimentación o falta de agua en tu rutina, pero dejanos decirte que te tenemos una mala noticia: todo eso la perjudica. Tomá nota de todo lo que podés empezar a hacer, así tu piel esté más sana y rejuvenecida.
Tomá agua
Lo ideal es que calcules tu peso para ver qué cantidad de agua diaria correspondería tomar, pero si no llegás a esa cantidad, al menos podés tomar de 6 a 8 vasos diarios. Según la OMS (Organización Mundial de la Salud) lo ideal es tomar 1 litro de agua diario por cada 25 kilos de peso. Esto va a ayudar a que la piel se mantenga muy hidratada, lo que reduce la aparición de arrugas, aunque no se pueda detener el paso del tiempo.

Hidratación constante.
Protección solar
El hecho que protejas la piel con protector solar de amplio espectro (SPF 30 o más) todos los días, incluso en días nublados o cuando estés en interiores, va a beneficiarla. Optá por protectores solares con ingredientes antioxidantes para protección extra contra el envejecimiento prematuro.

Usá protección solar.
Alimentación rica en antioxidantes
Consumir alimentos ricos en antioxidantes como frutas y verduras (frutas cítricas, zanahorias, espinaca) va a ayudar a que luches contra los radicales libres que aceleran el envejecimiento. Podés incluir grasas saludables como la palta y las nueces.

Alimentación rica en antioxidantes.
Limpieza facial
Lo ideal es que todos los días, tanto a la mañana como a la noche antes de irte a dormir, hagas una rutina de skin care: limpieza, hidratación y protección solar antes de salir a la calle o exponerte a pantallas, y también cuentes con limpiezas especiales con sérum, cremas anti age o tónicos de acuerdo a tu tipo de piel. Podés usar productos con ingredientes como retinol o vitamina C para estimular la producción de colágeno y mejorar la textura de la piel.

Limpieza facial.

Evitá el estrés.
Evitá el estrés
Podés practicar actividades relajantes como yoga o meditación para reducir el estrés porque hace que tengas problemas en la piel, como arrugas y acné, aunque no lo creas. Dormí al menos 7 u 8 horas por noche, ya que el descanso adecuado permite que la piel se regenere.