El Libro de los Salmos, también conocido como Salterio, en alusión al instrumento musical empleado para acompañar su canto, es una colección de 150 salmos. La mayoría de estos himnos y oraciones tienen como finalidad alabar a la divinidad, aunque también cumplen otros propósitos, como súplicas y lamentos. Dentro de este repertorio de oraciones, hay uno que se enfoca en proteger la casa de las malas energías.
El Salmo 91 es uno de los salmos más conocidos y utilizados de la Biblia, especialmente en el contexto de la protección divina. Este canto, que se encuentra en el Antiguo Testamento, suele ser recitado o leído por las personas que buscan protección y seguridad en tiempos de peligro o incertidumbre. Por eso, si sentís que en tu casa entraron malas vibras o simplemente querés crear una barrera contra todo tipo de energías negativas, entonces tenés que rezar este himno.

La palabra "salmo" proviene del griego "psalmos," que significa "canción" o "himno.
A continuación, encontrarás la poderosa oración que te ayudará a mantener tu casa protegida contra todo tipo de energías negativas y malas influencias. Esta oración es ideal para asegurar un ambiente armonioso y seguro, lleno de tranquilidad y paz para todos los que habitan en tu hogar.

Liberá tu hogar de cualquier malestar o vibra negativa.
Salmo 91: el Señor es nuestro refugio
El que habita al abrigo del Altísimo morará bajo la sombra del Omnipotente.
Diré yo a Dios: Esperanza mía, y castillo mío; mi Dios, en quien confiaré.
Él te librará del lazo del cazador, de la peste destructora.
Con sus plumas te cubrirá, y debajo de sus alas estarás seguro; escudo y adarga es su verdad.
No temerás el terror nocturno, ni saeta que vuele de día,
Ni pestilencia que ande en oscuridad, ni mortandad que en medio del día destruya.
Caerán a tu lado mil, y diez mil a tu diestra; más a ti no llegará.
Ciertamente con tus ojos mirarás y verás la recompensa de los impíos.
Porque has puesto a Jehová, que es mi esperanza, al Altísimo por tu habitación,
No te sobrevendrá mal, ni plaga tocará tu morada.
Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos.
En las manos te llevarán, para que tu pie no tropiece en piedra.
Sobre el león y el áspid pisarás; hollarás al cachorro del león y al dragón.
Por cuanto en mí ha puesto su amor, yo también lo libraré; lo pondré en alto, por cuanto ha conocido mi nombre.
Me invocará, y yo le responderé; con él estaré yo en la angustia; lo libraré y le glorificaré.
Lo saciaré de larga vida y le mostraré mi salvación.