Si sos amante de las plantas y sus beneficios, la Melisa es una opción deliciosa para cultivar en casa. Esta planta, con su sabor fresco y ligeramente a limón, es perfecta para preparar un té relajante. Afortunadamente, reproducirla es muy sencillo, y hoy te enseñamos cómo hacerlo.
Lo primero que debés hacer es elegir una ramita que sobresalga de la base de la planta. La Melisa suele ser rastrera, pero cuando comienza a crecer hacia arriba, es el momento perfecto para podarla y reproducirla. Elegí una ramita larga para asegurarte de tener suficiente espacio para quitar las hojas y los tallitos inferiores.

Cultivá tu propia Melisa y disfrutá de su sabor fresco y cítrico en un delicioso té.
A continuación, cortá la ramita desde la base de manera que quede lo más pequeña posible, lo que permite que la planta cicatrice adecuadamente. Después, retirá las hojas y los tallitos de la parte inferior, dejando de cinco a 10 centímetros sin hojas para que el enraizado sea más efectivo.

Con esquejes podés reproducir fácilmente colocando agua y observando como crecen nuevas raíces.
Una vez que tengas tu ramita lista, colocala en un frasco con agua. Asegurate de que el tallo quede sumergido en el agua, pero no toda la ramita. Es importante que no quede completamente bajo el agua, ya que esto podría dificultar el desarrollo de las raíces. A los 15 días, comenzarás a ver nuevas raíces en tu esqueje, lo que indicará que está listo para ser plantado.
Así de fácil, con una sola ramita, podrás tener varias plantas de melisa en tu hogar, listas para disfrutar en un té fresco y sabroso.

Una vez que las raíces están listas, plantá tus esquejes de Melisa y seguí disfrutando de sus propiedades.
Reproducí tu planta de Albahaca
Por otro lado, la Albahaca es otra planta comestible que podés cultivar fácilmente en tu hogar. Para reproducirla, cortá una ramita de unos 10 centímetros de largo, eliminá las hojas de la parte inferior y colocala en agua.
En pocos días, verás que la planta empieza a enraizar. Luego de unas semanas, podrás plantarla en tierra para que crezca y la utilices fresca en tus platos, como ensaladas o pastas.