Si bien las termitas son una parte integral de muchos ecosistemas alrededor del mundo, siendo comunes en zonas tropicales y subtropicales por las condiciones de humedad que favorecen su supervivencia, su interacción con los seres humanos es a menudo muy conflictiva debido a su hábito "destructivo" de alimentarse con la celulosa de la madera.
Su nombre científico es Isoptera, proveniente de la familia Blattidae, que se caracteriza por estar estrechamente relacionada con las cucarachas y clasificarse actualmente en el mismo orden de dichos parientes. A pesar de su semejanza física con las hormigas, de quien no está evolutivamente en relación, ella cuenta con un comportamiento colectivo y altamente social tras vivir en colonias organizadas como dicha especie.

Postal de unas termitas devorando la madera a gran velocidad.
De acuerdo a los científicos que estudian a los insectos, las termitas varían en tamaño dependiendo de la especie, se conocen unas 3000 despcritas, que generalmente miden entre 4 y 15 mm. En esta línea, es preciso aclarar que los "reyes" de las colonias son los reproductores por excelencia y resultan mucho más grandes que las "obreras". En concreto, un termitero está compuesto por tres castas principales: reproductores (reina y rey), soldados y obreras.

Una termita nunca duerme y trabaja las 24 horas del día.
Lo cierto es que estos insectos se dividen las tareas dentro del termitero y no solo protegen a sus reyes, llegando a dar sus vidas para salvar a sus majestades, sino que también las últimas se encargan de alimentar a su "reina" para que esta multiplique la especie. En ese sentido, la termita reproductora es capaz de depositar hasta 10.000 huevos diarios y su principal fuente de alimento es la madera con otros materiales que contengan celulosa, los que degradan y descomponen gracias a la ayuda de microorganismos simbióticos en su sistema digestivo.

Fotografía de unas termitas trabajando en madera muerta.
Como las termitas son insectos de hábitos subterráneos que nunca duermen, encontrándose generalmente dentro de la madera, es justamente ahí donde construyen sus nidos o túneles porque prefieren ambientes oscuros y húmedos tanto para su arduo trabajo en equipo como su supervivencia.
Por último, los entomólogos señalan que las termitas tienen un cuerpo blando, cuyo color varía entre el blanco y un tono amarillento, siendo muy vulnerables a la desecación. A diferencia de las reproductoras y los soldados, las obreras carecen de alas y no es un dato menor que su mayor "enemigo" sean las hormigas. Para evitarlas, ellas se desplazan sigilosamente al momento de escuchar sus micro-vibraciones en torno al suelo.