Si sentís que las puntas de tu cabello están secas, quebradizas o sin vida, esta receta de mascarilla casera es todo lo que necesitás para devolverle a tu largo el brillo, la suavidad y la fuerza perdida.
El paso a paso es simple, efectivo y tiene un plus que no se negocia: hacés este baño de crema para el cabello con lo que tenés en casa. Este producto es ideal para usarla como tratamiento de prelavado y decirle chau al frizz sin resignar el volumen de tu melena.

La crema casera debe llevar sí o sí vinagre.
Ingredientes
3 cdas. de tu mascarilla habitual
2 cdas. de azúcar morena
1 chorrito de vinagre de manzana
1 cda. de miel de abeja.

El vinagre equilibra el pH y aporta brillo.
El paso a paso para una melena radiante
Mezclá todos los ingredientes en un bowl hasta lograr una textura cremosa. La clave está en integrar bien el azúcar para que exfolie sin agredir.

La miel repara de puntas dañadas.
¿Cómo se usa?
Aplicala sobre el cabello seco, desde el cuero cabelludo hasta las puntas. Masajeá suavemente en forma circular durante unos minutos para activar la circulación. Dejá actuar entre 20 y 30 minutos, envolviendo el pelo en una toalla o gorra térmica para potenciar el efecto.
Luego, lavá como de costumbre con shampoo y acondicionador. Vas a notar al instante una suavidad extrema y con el uso constante (1 vez por semana), el quiebre disminuye, las puntas se sellan y el brillo vuelve a ser protagonista.

Lavá como de costumbre.
Este tratamiento funciona genial como prelavado, sobre todo si usás herramientas de calor o te exponés al sol o al frío. Lo podés complementar con un buen cepillado diario y aceites nutritivos como el de jojoba, argán o coco en las puntas.
Antes de usarlo, sabé que esta mascarilla casera no solo hidrata. También exfolia suavemente el cuero cabelludo, sella las puntas abiertas y le devuelve al cabello su textura sedosa natural.

Notarás el pelo como nunca.
Es la crema perfecta si buscás un efecto detox, pero con nutrición real. Tené en cuenta que debés elegir una mascarilla que te guste y que sea hidratante, nutritiva o reparadora para la base de la receta.