¿Alguna vez soñaste con tener más árboles en tu jardín o replicar ese ejemplar que tanto te gusta sin necesidad de gastar dinero? Existe un truco que los jardineros más experimentados conocen muy bien y que ahora también podés aplicar vos en casa, sin necesidad de herramientas complicadas ni conocimientos técnicos. Se trata de una técnica tan efectiva como sencilla, ideal para quienes aman ver crecer sus plantas y desean multiplicarlas con éxito garantizado. Si alguna vez intentaste reproducir un árbol y no funcionó, esta alternativa es para vos: es práctica, no falla y da excelentes resultados.
Existen distintas maneras de reproducir plantas, como la siembra de semillas, los esquejes, el injerto o incluso la división de raíces. Pero hoy te vamos a contar sobre una de las favoritas en jardinería: el acodo aéreo. Este método, también conocido como estaca, consiste en lograr que una rama aún unida a la planta madre desarrolle raíces propias gracias a la combinación de humedad, calor, tierra adecuada e incisiones o ligaduras. Es una forma artificial de propagación vegetal que permite obtener nuevos ejemplares sin separar la rama original hasta que esté lista para ser trasplantada. Se utiliza sobre todo en árboles, ya que garantiza una mayor tasa de éxito y permite reproducir cultivos difíciles de propagar por otros medios. Lo mejor es que se puede realizar durante todo el año, aunque el momento más indicado va a depender del tipo de árbol y las condiciones climáticas del lugar donde vivís.

Con esta técnica, podés tener miniarbolitos en casa y llenar tu espacio de vida verde.
A continuación, te contamos el paso a paso detallado para que puedas aplicar esta técnica en casa y logres reproducir tu árbol favorito sin errores. Con este método no solo vas a sumar nuevas especies a tu jardín, sino que también vas a disfrutar de ver cómo una simple rama se transforma en una nueva planta, fuerte y lista para crecer por su cuenta.

El acodo aéreo facilita este tipo de formación de raíces.
Cómo reproducir los árboles
1. Para realizar el acodo aéreo, lo primero es elegir una rama sana del árbol madre y efectuar dos cortes paralelos alrededor de ella, con un cuchillo bien afilado. Es importante aclarar que no se debe cortar por completo la rama, sino únicamente la corteza en el tramo seleccionado. Estos cortes deben ser profundos, pero sin dañar la madera interior. La distancia ideal entre ambos es de unos 2 a 3 centímetros.

Esta es la manera correcta de hacer este paso. Fuente: (planeta.jardin).
2. Luego, retirá con cuidado la corteza comprendida entre los dos cortes, hasta dejar al descubierto la madera.

Así debe quedar la rama. Fuente: (planeta.jardin).
3. Este paso es clave: es necesario eliminar por completo el floema, esa capa vascular que transporta los azúcares, para evitar que la planta regenere la corteza. Para asegurarte de quitarlo del todo, raspá suavemente la zona.

Raspá bien. Fuente: (planeta.jardin).
4. Una vez lista la incisión, aplicá el gel del aloe vera, que actúa como un potente estimulador natural de raíces.

Dividí la hoja en dos del aloe vera y aplicá la savia. Fuente: (planeta.jardin).
5. A continuación, colocá un vaso plástico para cubrir el área tratada y rellenalo con un sustrato como turba, fibra de coco o musgo sphagnum, que debe estar bien humedecido.

Hacé un corte transversal en el vaso para poder cubrir bien la rama y después pegalo con una cinta. Fuente: (planeta.jardin).
6. Para conservar la humedad y evitar la entrada de luz, envolvé todo con una bolsa negra y ajustala firmemente con dos precintos. Si el sustrato se mantiene bien hidratado (no hace falta regarlo solo cubrirlo bien), al cabo de unas semanas comenzarán a desarrollarse raíces en el sector donde hiciste el corte.

Podés usar cualquier plástico oscuro. Fuente: (planeta.jardin).
7. Pasado un tiempo, retirá cuidadosamente el vaso y la bolsa para comprobar cómo el sustrato está poblado de raíces nuevas.

Si ya tiene raíces fuertes, cortá la rama y plantala. Fuente: (planeta.jardin).
Si observás que las raíces están bien formadas y fuertes, podés cortar la rama justo por debajo del enraizamiento. Luego, trasplantala a una maceta con tierra fértil y vas a tener un nuevo ejemplar completamente independiente, listo para crecer como un árbol por sí solo.