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JARDINERÍA

El cactus que crece casi sin cuidados y que da una exótica y deliciosa fruta en tiempo récord

Descubrí todo sobre esta especie y empezá a cultivarla en tu jardín.

Luciana Richard
Luciana Richard
Cactus. Fuente: (Instagram)
Cactus. Fuente: (Instagram)

El cactus que sorprende por su resistencia y por regalar una fruta exótica y sabrosa es la pitahaya. Esta planta pertenece al género Selenicereus y forma parte de la familia de las cactáceas. Originaria de América Central y otras regiones del continente, ganó popularidad en distintas partes del mundo por su aspecto llamativo y sus múltiples beneficios. Lo más curioso es que, a diferencia de otras especies que requieren atención constante, la fruta del dragón, como también es conocida, crece sin mayores cuidados y se adapta muy bien a climas cálidos, aparte de soportar periodos de sequía.

Lo que hace tan especial a esta especie de cactus, además de su bajo mantenimiento, es la espectacular fruta que produce. La fruta del dragón puede tener cáscara de color rosa intenso o amarillo, con una pulpa blanca o roja salpicada de pequeñas semillas negras. La formación del fruto desde la polinización hasta la recolección dura de cuatro a ocho meses, todo depende de las temperaturas existentes. Su sabor es dulce, suave y refrescante, lo que la convierte en una opción ideal tanto para comer fresca como para usar en jugos, batidos o postres. A simple vista, su forma ovalada y su cáscara con “escamas” le dan ese aspecto tan particular que la diferencia del resto.

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Se enreda en árboles cercanos, absorbe la humedad de sus cortezas y trepa hasta diez metros sin tocar el suelo.

Además de su valor ornamental, esta especie es una planta trepadora de crecimiento veloz que puede alcanzar varios metros de altura si cuenta con un buen soporte. Sus grandes flores blancas también llaman la atención. Son tan hermosas como efímeras: se abren una sola vez, durante la noche, y al llegar la mañana comienzan a deshidratarse rápidamente con el calor del sol. Su intenso perfume atrae a una gran variedad de insectos polinizadores. Aunque parece sacada de una película por su aspecto exótico, la pitahaya es real, fácil de cultivar y cada vez más elegida por quienes buscan sumar una planta resistente al jardín o la huerta. Y de paso, ofrece una fruta riquísima y muy llamativa. En los próximos párrafos, te contamos cómo cuidarla y lograr que florezca y dé frutos sin complicaciones, incluso si no tenés experiencia previa con cactus o suculentas.

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Algunas variedades son más dulces que otras.

 

Cuidados de la pitahaya

La pitahaya es un cactus tropical que, a pesar de su apariencia exótica, es sorprendentemente fácil de cuidar. A continuación, te brindamos una guía práctica para asegurar su óptimo desarrollo.

  • Luz: requiere abundante luz solar para prosperar. Es recomendable ubicarla en un lugar donde reciba al menos seis horas de sol directo al día. En interiores, colocala cerca de una ventana orientada al sur para maximizar la exposición lumínica.

  • Temperatura: esta planta prefiere temperaturas cálidas, entre 18 °C y 26 °C. Es sensible a las heladas, por lo que en climas fríos es aconsejable cultivarla en macetas para poder trasladarla al interior durante el invierno. Evitá exponerla a temperaturas inferiores a 10 °C.

  • Riego: aunque es un cactus, la pitahaya necesita más agua que otras especies similares. Es fundamental permitir que el sustrato se seque completamente entre riegos para evitar el exceso de humedad, que puede causar pudrición de raíces. En condiciones normales, un riego cada dos semanas suele ser suficiente, pero siempre verifica la humedad del suelo antes de regar nuevamente.

  • Sustrato: prospera en suelos bien drenados y ricos en materia orgánica. Una mezcla ideal incluye tierra para cactus combinada con perlita o arena gruesa para mejorar el drenaje. Evitá los suelos que retengan demasiada humedad, ya que esto puede ser perjudicial para la planta.

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Esta planta trepadora no solo embellece jardines y balcones, sino que también ofrece frutos deliciosos y nutritivos.

  • Soporte: dado su hábito de crecimiento trepador, necesita un soporte para desarrollarse adecuadamente. Podés utilizar estacas, enrejados o estructuras similares para guiar su crecimiento vertical y facilitar la producción de frutos.

  • Fertilización: durante la temporada de crecimiento, es beneficioso aplicar un fertilizante equilibrado, bajo en nitrógeno, una vez al mes. Esto promoverá un crecimiento saludable y una mayor producción de frutos. En invierno, reduce o suspende la fertilización, ya que la planta entra en un período de reposo.

  • Polinización: algunas variedades necesitan polinización cruzada, así que podés ayudarlas manualmente o asegurarte de que haya abejas en la zona.