El pepitero chico (Saltatricula multicolor) es una de esas aves que, con su canto dulce y particular, logra conquistar tanto a sus parejas como a los amantes de la naturaleza. Perteneciente a la familia Thraupidae, esta especie es una de las dos que integran el género Saltatricula. Se distribuye en el centro-sur de América del Sur, y abarca regiones como el sureste de Bolivia, el oeste de Paraguay y el noroeste de Uruguay. En Argentina, es común encontrarlo en provincias como Salta, Jujuy, Tucumán, Santiago del Estero, Mendoza, San Luis, Córdoba, Santa Fe, Formosa, Chaco, Corrientes y Entre Ríos.
Este pájaro mide aproximadamente 18 cm de longitud y presenta un plumaje distintivo. Su pico es mayormente amarillo, y su dorso exhibe un tono pardo arenoso. Destaca una prominente banda blanca posocular y una máscara negra que se extiende desde la frente hasta los lados del cuello. La cola es bastante larga y graduada, con las plumas externas terminadas en anchas puntas blancas. La garganta es blanca, mientras que los lados del cuello y del pecho son grises, y los flancos muestran un pardo claro rosáceo. Las hembras y los juveniles del pepitero chico presentan una coloración ligeramente más marrón que los machos adultos.

Un encantador pepitero chico posando sobre una rama. Foto: (Horacio Luna).
El pepitero chico habita principalmente en pastizales al borde de matorrales y bosques secos del Chaco, generalmente a altitudes inferiores a los 500 metros sobre el nivel del mar. Sin embargo, también puede encontrarse en una variedad de hábitats, en el cual se incluyen bosques, selvas, zonas urbanas y parques, donde suele anidar en árboles y arbustos. Es común observarlo en parejas o en pequeños grupos, especialmente fuera de la temporada de reproducción. Esta ave es una especie fascinante que, con su colorido plumaje, añade un toque especial a los paisajes del Chaco y otras regiones del Sudamérica.

Es común verlo por el suelo.
Otras curiosidades del pepitero chico
El pepitero chico no solo se destaca por su colorido plumaje y su distribución en distintas regiones del centro-sur de Sudamérica, sino también por sus curiosos hábitos alimenticios y reproductivos. Aunque su dieta principal está compuesta por semillas de pastos, también se alimenta de pequeños frutos, insectos y, de forma ocasional, de la savia que brota de las perforaciones abiertas por el carpintero de los cardones (Melanerpes cactorum). Este pájaro busca su comida mayormente en el suelo, pero cuando se siente amenazado, vuela hacia arbustos bajos con el que deja ver un destello blanco muy característico. Durante la temporada reproductiva, que va de octubre a enero, construye nidos en forma de taza en ramas o pajonales, donde emplea fibras vegetales que luego recubre con pelos, plumas y tallos de hierbas. La hembra pone entre dos y tres huevos, que incubará durante unos trece días.

Nido de un pepitero chico. Foto: (Martín de la Peña).
Una de las cualidades más encantadoras de este pajarito es su canto. Suele emitirlo desde lugares bien visibles, como ramas expuestas, y se trata de una secuencia rápida y dulce de silbidos que repite cada pocos segundos. Este canto tan particular se escucha con mayor frecuencia en los días calurosos, cuando muchas otras aves guardan silencio, y se vuelve aún más presente durante la época de reproducción. Fuera de esos momentos, este pájaro tiende a moverse dentro de la vegetación densa de lagunas, lugares anegados y matorrales, lo que lo vuelve más difícil de detectar a simple vista.