Cuando bajan las temperaturas, no hace falta resignar color ni belleza, existen muchas plantas que resisten el frío y embellecen cualquier espacio exterior. Entre las más elegidas están las Azaleas y Rododendros, dos arbustos con flores intensas que florecen en invierno y pueden seguir hasta la primavera. Ambas plantas aportan volumen, perfume y una gama de tonos que alegran el paisaje en los días más grises.

Las Azaleas y Rododendros son ideales para darle color al jardín incluso en pleno invierno
Otra opción infalible para sumar plantas en esta temporada son las Camelias, que comienzan a florecer en agosto y pueden mantenerse hasta octubre, dependiendo del clima. Sus hojas verdes todo el año y sus flores elegantes las vuelven un clásico. La Dafne es también muy valorada; florece en invierno, es perfumada y tiene tonos suaves. Y si buscás algo imponente, la Magnolia Grandiflora o Magnolio blanco, con sus flores grandes y hojas brillantes, es perfecta para destacar rincones especiales.

La Magnolia Grandiflora aporta flores grandes y blancas que contrastan con su follaje siempre verde
Lo mejor de estas plantas es que son resistentes a las heladas, por lo que pueden soportar el frío sin perder su esplendor. Tu jardín no solo puede sobrevivir al invierno, sino también llenarse de vida y color durante toda la temporada.

Camelias, Dafnes y otras plantas resistentes a las heladas llenan de vida los espacios aún con frío polar
Llená tu casa de verde con la Siempreviva, la planta de interior más resistente
Por otro lado, si el frío te encuentra más tiempo adentro que en el patio, la Siempreviva es ideal para sumar naturaleza dentro de casa. Esta planta de interior, también conocida como Kalanchoe, es resistente, decorativa y muy fácil de cuidar, incluso en épocas frías.
Con hojas carnosas y pequeñas flores que brotan en racimos, la Siempreviva necesita poca agua y buena luz, por lo que podés ubicarla cerca de una ventana. Además, tolera bien la calefacción del ambiente y su floración puede mantenerse durante los meses más fríos. Es perfecta para colocar en repisas, escritorios o como centro de mesa.
El color y la vitalidad de la Siempreviva hacen que el invierno en casa se sienta más cálido y acogedor. Una excelente alternativa para quienes buscan sumar plantas sin preocuparse por cuidados exigentes.