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Psicología

Te presentan a alguien y al minuto ya no sabés cómo se llama: qué dice la psicología sobre esos olvidos

Hay técnicas de repetición, asociación y conexión emocional que pueden ser usadas.

Dalia Zorribas
Dalia Zorribas
Psicología. Fuente: (Instagram)
Psicología. Fuente: (Instagram)

Seguramente, muchas veces a lo largo de tu vida debiste afrontar un olvido de la manera más impensada. Aunque consideres que sea improbable, muchas personas suelen olvidarse el nombre de alguien que acaban de conocer en cuestión de segundos. A continuación, te explicamos las razones, según estudios realizados en el campo de la psicología durante las últimas décadas.

Los profesionales de esta disciplina explican que se trata de un fenómeno estudiado desde hace muchas décadas y que, aunque pueda parecer un simple problema de memoria o falta de atención, las investigaciones científicas demuestran que está relacionado con el funcionamiento estructural del cerebro.

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Olvidar nombres de las personas es un fenómeno muy normal. Fuente: (Instagram)

La psicología te explica por qué te olvidas rápidamente de un nombre

Desde la psicología explican que el olvido no se asocia directamente con la presentación o con el hecho de recién conocer a alguien; también es posible que hayas estado dialogando con alguien que casualmente te encontraste en un lugar y que, al despedirte, te des cuenta de que no recordás su nombre.

Este tipo de olvido se relaciona con la manera en la que el cerebro almacena y procesa información, según explican los expertos en esta ciencia. El experimento que sustenta este supuesto y que expone las limitaciones de la memoria para retener nombres propios se llama paradoja Baker/Baker.

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Esto no está asociado a tener mala memoria. Fuente: (X)

En esta investigación se presentó una fotografía de una misma persona a dos grupos diferentes: al primero se le dijo que su nombre era “Baker” y al segundo, que su profesión era baker (panadero, en inglés). Finalmente, aquellos que asociaron al individuo con la profesión recordaron la información sin esfuerzo.

En consecuencia, el resultado expuso que la memoria retiene sin complicaciones palabras que tienen determinada carga semántica o que se las asocia con imágenes mentales, a diferencia de palabras arbitrarias como los nombres propios. “Escuchar que alguien es panadero activa múltiples asociaciones mentales —el olor del pan, la imagen de un horno, el ambiente de una panadería— que ayudan a fijar esa información. En cambio, un nombre como “Baker” no evoca ningún concepto visual concreto y, por lo tanto, es más difícil de recordar”, señalan.

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La memoria funciona creando una red de asociaciones. Si te olvidas rápidamente los nombres, podés utilizar esta técnica de asociación. Fuente: (X)

Deborah Burke y Donald MacKay, profesionales de la psicología, expusieron en el año 1991 que los “nombres propios tienen una conexión más débil entre su forma fonológica (el sonido de la palabra) y su contenido semántico (su significado). A diferencia de palabras como “maestro” o “perro”, que inmediatamente despiertan imágenes o emociones, un nombre como “Lucía” o “Carlos” solo adquiere significado a través de la experiencia directa con la persona que lo lleva”.

Entonces, concluyeron en que la memoria no almacena todo de la misma manera, sino que prioriza aquello que se asocia con otras ideas, que tiene sentido, que se considera de importancia emocional o para la supervivencia. “Los nombres propios, al ser etiquetas individuales y arbitrarias, no encajan fácilmente en ninguna de estas categorías. No tienen un significado compartido ni activan experiencias universales”.

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