Si tenés ganas de empezar a reproducir plantas sin complicarte demasiado, hay una especie ideal para vos. Se trata del lazo de amor (Chlorophytum comosum), también conocida como cinta, mala madre, papito corazón o araña. Esta planta es una de las más fáciles de multiplicar, incluso para quienes recién se animan al mundo de la jardinería. Gracias a su forma de reproducción, que genera hijuelos listos para independizarse, podés obtener nuevas plantas en pocos pasos. Solo necesitás una pequeña guía, un poco de paciencia y listo, vas a poder ampliar tu colección o regalarle una plantita a alguien más.
El apodo de “mala madre” no es casual. Su nombre popular hace referencia a una característica muy particular, es que la Chlorophytum comosum genera pequeñas plantitas hijas que cuelgan de largos estolones, como si las dejara colgadas. A simple vista, parece que las expulsa, pero en realidad es su forma natural de multiplicarse. Cada uno de esos hijuelos es una planta completa en miniatura, con hojitas, raíces incipientes y todo lo necesario para empezar una nueva vida. Esta especie originaria de Sudáfrica es una herbácea perenne, con raíces tuberosas y hojas largas y angostas que brotan desde una roseta central. Además, produce pequeñas flores blancas, discretas pero muy bonitas.

Es fácil identificar los hijuelos.
Reproducir el lazo de amor es tan sencillo que casi no hay margen de error. Solo necesitás identificar un hijuelo bien formado, cortarlo con cuidado del tallo que lo une a la planta madre y plantarlo directamente en tierra o ponerlo en agua para que eche raíces si todavía no las tiene. En pocos días, vas a notar que crece sin problemas. Para que prospere, lo ideal es usar un sustrato liviano, con buen drenaje y rico en materia orgánica. También podés multiplicarla por esquejes de tallo, aunque no es lo más común. Gracias a su resistencia y facilidad de cultivo, esta especie no solo es una de las favoritas para interior, sino que también puede vivir al aire libre en climas templados debido a que tolera hasta -2 °C. Eso sí, en algunas regiones su crecimiento es tan veloz que ya se la considera invasora. El lado bueno de todo esto es que vas a tener cintas para regalar hasta el infinito.

Reproducir esta especie es tan simple como cortar, poner en agua o tierra... y listo. Ya tenés una nueva planta para sumar a tu colección o regalar.
Cuidados del lazo de amor
El lazo de amor es una planta que no solo destaca por su belleza y facilidad para reproducirse, sino también por su resistencia y adaptabilidad. Para que crezca fuerte y saludable, es importante tener en cuenta algunos cuidados básicos que te ayudarán a mantenerla siempre verde y llena de vida. Acá te dejamos todo lo que necesitás saber para mimarla como corresponde.
Luz y ubicación: puede vivir tanto en interior como en exterior. En interiores, buscá un lugar bien iluminado, pero sin sol directo. En exteriores, ubicála en semisombra. Tolera bastante bien diferentes condiciones, pero no le gusta el sol fuerte durante muchas horas.
Riego: hacelo con moderación. En primavera y verano, unas 2 o 3 veces por semana, según el clima. En otoño e invierno, bajá la frecuencia y regá solo cuando la tierra esté seca al tacto. La planta puede almacenar agua en sus raíces, lo que la hace tolerante a la sequía, por eso evitá el exceso de agua, ya que puede pudrir las raíces.

La cinta es efectiva para purificar el aire de interiores.
Sustrato: usá un sustrato suelto, con buen drenaje y rico en materia orgánica. Podés armar una mezcla con tierra, perlita y compost. La maceta debe tener agujeros en la base para que no se acumule el agua.
Humedad: no es muy exigente, pero agradece un poco de humedad ambiental. Si está en un lugar seco, podés pulverizar sus hojas de vez en cuando, sobre todo en verano.
Poda: retirá las hojas secas o amarillentas cortando desde la base. Esto estimula el crecimiento de hojas nuevas y mantiene la planta más prolija.