Nada mejor que una buena ronda de mates con amigos acompañada por algo rico, casero y bien rendidor. Estos galletones son ideales para esas reuniones donde el tiempo se alarga entre charlas y risas. Con una textura crocante por fuera y tierna por dentro, combinan lo mejor del chocolate con el toque irresistible del dulce de leche.
Además, se preparan con ingredientes simples que probablemente ya tenés en casa y en pocos pasos. La clave de esta receta está en la mezcla equilibrada de azúcares y en no escatimar con los chips de chocolate, que le dan ese sabor intenso y goloso. El toque final de dulce de leche es opcional, pero si te animás a sumarlo, el resultado es simplemente espectacular. Perfectos para compartir o guardar en un frasco para esos antojos de media tarde.

Probá con estos galletones.
Los ingredientes que vas a necesitar para hacer esta receta de galletones son los siguientes:
100 gramos de manteca (a temperatura ambiente)
120 gramos de azúcar rubia
40 gramos de azúcar blanca
1 huevo
300 gramos de harina 0000
1 cucharadita de polvo para hornear
½ cucharadita de sal
½ cucharadita de bicarbonato de sodio
200 gramos de chips de chocolate
Dulce de leche a gusto.

Ideales para una tarde.
Lo primero que tenés que hacer en esta preparación es, en un bowl, batí la manteca con los dos tipos de azúcar hasta obtener una mezcla cremosa. Agregá el huevo y seguí batiendo hasta integrar bien.
Incorporá la harina, el polvo para hornear, la sal y el bicarbonato, previamente tamizados. Mezclá hasta formar una masa homogénea.

Se hacen fáciles.
Sumá los chips de chocolate y mezclá bien para distribuirlos por toda la masa. Tomá porciones grandes con una cuchara o con la mano y formá bolitas. Si querés, podés hacer un huequito en el centro y agregar una cucharadita de dulce de leche.
Colocá los galletones en una placa con papel manteca, dejando espacio entre ellos, y llevá al freezer por 15 minutos para que no se deformen. Horneá en horno precalentado a 180 °C durante 12 a 15 minutos, o hasta que los bordes estén dorados. Dejalos enfriar un poco antes de despegarlos.