A veces pensamos que tenemos ciertos objetos en la casa que no podemos reciclar o que queremos tirar a la basura porque desconocemos qué uso nuevo darles. En esta nota queremos proponerte darle una segunda oportunidad a esos corchos de vino que quizás tenés separados en algún cajón para que cumplan un rol muy importante.
Si alguna vez te pasó de tener alguna silla que no pueda asentarse correctamente sobre el suelo por su propio desgaste, o le hace falta una nueva base, con este paso a paso lo solucionarás.

Restaurá la pata de la silla con los corchos. Fuente: (@renovandoconideas).
Lo primero que harás es conseguir esos corchos de vino que estaban siendo ya descartados de tu casa, y con una trincheta vas a comenzar a cortarlos en rodajas. Luego, el paso siguiente es pegarlos con mucho cuidado en la base de cada pata de tu silla, esa que hace rato se mueve mucho y que molesta su inestabilidad.

Cortá en rodajas el corcho.
Así como te mostramos en esta nueva imagen (abajo), colocá tu silla sobre alguna mesada de casa, y para que te sea más cómodo trabajar, la darás vuelta. Pegá con cuidado cada pedazo de corcho en las patas y dejá secar por algunas horas.

Pegá la rodaja en la base de la pata de la silla.
Una vez que los corchos estén secos, ya podés dar vuelta la silla y usarla normalmente. Este truco de reciclaje te va a permitir tener una silla más firme y uno de los grandes beneficios es que el suelo no se rayará con facilidad, ya que la textura del corcho ayuda a eso, como una especie de protector casero. Otra opción buenísima es usar protectores de goma, los cuales podés conseguir en alguna ferretería o supermercado.
No solamente van a ayudar a minimizar el ruido cuando muevas tus sillas, sino que son muy fáciles de colocar con el pegamento. Este paso a paso es económico y sencillo, asi que no te lo pierdas. Practicalo esta misma semana porque no te vas a arrepentir.