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Reciclaje

No vuelvas a tirar los frasquitos de yogur: la idea para convertirlos en un objeto de decoración

Una manualidad sencilla que convierte lo cotidiano en algo especial.

Patricia Daza
Patricia Daza
Reciclaje. Fuente: (Instagram)
Reciclaje. Fuente: (Instagram)

Si te da pena tirar esos frasquitos de yogur de vidrio porque tenés en mente que pueden funcionar para otra cosa, esta es tu oportunidad para darles una segunda vida tal como lo dicta el reciclaje. Con un poco de creatividad, pueden convertirse en farolitos colgantes, delicados, funcionales y con mucha onda. Un detalle cálido que no solo embellece cualquier espacio, sino que también te conecta con el placer de hacer algo con tus manos.

Esta propuesta se inscribe dentro del mundo del reciclaje creativo, donde lo que antes parecía un simple desecho se transforma en una pieza artesanal con carácter propio. Porque cada frasco es distinto y, con un poco de dedicación, puede reflejar tu estilo y sumar personalidad a tus ambientes. El proyecto en concreto consiste en transformarlos en portavelas. 

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Cada frasquito que no tirás puede transformarse en un rincón con alma. Fuente: (Pinterest)

Una pieza con alma

Para armar estos portavelas solo necesitás tres cosas: frasquitos de yogur de vidrio, cuerda de yute y silicona (o pegamento fuerte). Con paciencia y algunos nudos bien pensados, podés crear redes o asas que te permitan colgarlos de ramas, estanterías o incluso formar una guirnalda de luces para una terraza.

El resultado de este reciclaje es cálido y encantador. Podés jugar con diferentes alturas, sumar arena o piedras en la base, usar velas aromáticas o decorarlos con ramitas secas, botones, o hasta un mini cartel con una palabra inspiradora. Es un reciclado artesanal que también tiene algo de ritual: transforma tu casa en un espacio más íntimo, más tuyo.

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Perfectos para cenas románticas, balcones con onda o noches de lectura. Fuente: (Pinterest)

Ideas para usarlos 

  • En una cena romántica, colgados en el balcón o sobre la mesa, aportan una luz suave y envolvente.
     

  • Para una noche de lectura, suman ese toque acogedor.
     

  • Si hacés una reunión al aire libre o un cumpleaños, podés combinar varios para lograr un efecto mágico.
     

  • También son una gran opción para bodas con un estilo de decoración rústico o celebraciones informales. Son más seguros y sustentables que otros elementos decorativos.
     

Además, cada frasquito reciclado es uno menos que termina en la basura. Si te sobran algunos, podés convertirlos en mini floreros, guardar clips, especias o hacer pequeños regalos.

Un gesto pequeño, un gran impacto

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Sumá velas aromáticas, piedritas o ramitas y hacé que cada uno sea único. Fuente: (Pinterest)

El reciclaje de estos envases no requiere experiencia ni materiales caros. Solo ganas de hacer algo distinto, más consciente y más conectado con el momento presente. En un mundo donde todo se compra y se descarta rápido, crear algo propio tiene un valor especial.