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Jardinería

Tené tu propia planta de mango con este truco: seguí el paso a paso para no fracasar en el intento

Así lo podés intentar.

Camila Alderete
Camila Alderete
Mango. Fuente: (Instagram)
Mango. Fuente: (Instagram)

Tener una planta de mango en casa puede parecer una tarea difícil, especialmente si no vivís en una zona tropical. Sin embargo, con los cuidados adecuados y siguiendo algunos pasos sencillos, podés germinar tu propia planta desde la semilla y verla crecer día a día.

Además de ser un proyecto ideal para quienes aman la jardinería, tener un árbol de mango es una forma hermosa de sumar verde y vida a tu patio, terraza o incluso a un rincón interior con buena luz natural. Lo primero que necesitás es una de estas frutas bien madura. Una vez que lo disfrutes, guardá el carozo y abrilo con cuidado usando un cuchillo o tijera de punta fina para acceder a la semilla que está en su interior.

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Podés plantar mango en casa.

Este paso es clave para facilitar la germinación. Una vez abierta, colocá la semilla en un recipiente con agua a temperatura ambiente durante al menos una hora. Este remojo ayuda a activar el proceso de crecimiento. Mientras la semilla está en remojo, prepará el contenedor donde la vas a plantar.

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Hacelo desde la semilla.

Elegí una maceta o recipiente con buen drenaje, es decir, que tenga varios agujeros en la base. Rellenalo con tierra fértil mezclada con compost o materia orgánica, y asegurate de que esté húmeda, pero no encharcada. Plantá la semilla con la parte más gruesa hacia abajo, dejando que apenas sobresalga de la superficie.

Una vez plantada, regá con cuidado y ubicá la maceta en un lugar cálido pero sombreado, lejos del sol directo. La germinación puede demorar entre 2 y 4 semanas, dependiendo del clima y la calidad de la semilla. Es importante mantener la tierra húmeda (no mojada) durante todo este proceso.

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Tomá en cuenta estos consejos.

Hay que tener en cuenta que el mango es una especie que tarda varios años en dar frutos, y no siempre las plantas nacidas de semilla producen frutos idénticos al original. Si querés acelerar el proceso y asegurar la calidad del fruto, podés hacer un injerto más adelante, utilizando una rama de una planta adulta y productiva. Esta técnica, aunque requiere algo de experiencia, garantiza mejores resultados a largo plazo.