¿Te gusta la cocina casera y estás buscando una receta que te transporte directo a la infancia? Los Knishes de papas y cebollas son esa preparación que, a partir de ahora, será tu favorita a la hora de compartir una comida rica en familia. Estos bocaditos tradicionales de la cocina judía se caracterizan por su masa suave y un relleno cremoso de papa con cebolla salteada.
La receta de Knishes de papas y cebollas tiene una preparación que va más allá del sabor: esta clásica comida guarda historia y emoción en cada bocado. Por eso, te enseñamos cómo hacer la versión original, con masa casera, tal como los hacía tu abuela con tiempo, paciencia y el toque justo de condimentos.

Esta receta es perfecta para una reunión familiar. Fuente: (X)
Receta de Knishes de papas y cebollas
Ingredientes
Para la masa
1/2 kg de harina 0000
1 huevo
4 cucharadas de aceite
250 cc de agua tibia.
Para el relleno
1 kg de papa
3 cebollas
Sal y pimienta a gusto.

La particularidad es que son dorados y crocantes por fuera mientras que por dentro son muy tiernos. Fuente: (Instagram)
Paso a paso de la receta
Para empezar con la receta de Knishes de papas y cebollas, mezclá bien los ingredientes del relleno, es decir la papa hervida y pisada, la cebolla salteada y los condimentos. Dejá enfriar para que tome cuerpo. Mientras tanto, podés preparar la masa.
Para este paso de la receta uní todos los ingredientes en un bol hasta formar una masa tierna y suave. Volcala sobre la mesada con un poco de harina extra, amasá hasta que quede lisa y dividila en tres bollitos. Tapalos con un repasador y dejalos descansar un rato.

Son livianos y perfectos para servirse como una entrada. Fuente: (X)
Cuando la masa esté lista, agarrá uno de los bollos y estiralo con el palo de amasar hasta que quede bien finito. Después, levantá la masa con cuidado y estirala con las manos, girándola despacito para que se vaya afinando sola con su propio peso, como se hacía antes.
Untala con un poquito de aceite, poné un rollo del relleno en uno de los bordes y levantá los extremos para envolverlo. Ahora sí, arrollá todo formando un cilindro y usá el canto de la mano para separar porciones, dándoles la clásica formita de knish.
Acomodalos en una placa aceitada, pintalos con huevo o con un poco más de aceite, y llevá al horno hasta que estén doraditos. ¡Y listo! Tenés una receta casera, sabrosa y con todo el espíritu de la cocina de la bobe.