Cuando la espinaca está fresca, bien verde y firme, no hay excusas para no aprovecharla al máximo en la cocina. Esta verdura de hoja no solo es muy nutritiva y económica, sino que también se adapta a infinidad de preparaciones caseras. Una de las más ricas y reconfortantes es, sin dudas, la de los malfatis: esos deliciosos bocados parecidos a los ñoquis, pero con una textura más rústica, suaves por dentro y con un sabor que conquista.
En esta versión, el relleno lleva un plus irresistible: cubitos de mozzarella en el corazón de cada uno, que se funden al cocinarlos y le dan un toque cremoso espectacular. Acompañados con una salsa suave de puerro y crema, son ideales para un almuerzo especial o una cena con ganas de algo casero y sabroso.

Un clásico.
Los ingredientes que vas a necesitar para hacer esta receta de malfatis rellenos son los siguientes:
Para los malfatis:
1 atado de espinaca
1 kg de ricota
2 huevos
1 taza de harina común (y un poco más para el armado)
Sal y pimienta a gusto
Para el relleno:
Mozzarella, en cubitos pequeños
Para la salsa:
1 puerro grande
200 cc de crema de leche
Sal y pimienta a gusto

Aprovechá la espinaca.
Lo primero que vas a hacer en esta preparación es comenzar por la espinaca, lavá bien las hojas, cocinalas al vapor o en agua hirviendo por 2 o 3 minutos. Escurrila muy bien y picala bien chiquita. En un bol grande, mezclá la espinaca picada, la ricota, los huevos y la harina. Salpimentá a gusto y uní todo hasta tener una masa húmeda pero manipulable.
Si está muy blanda, agregá un poco más de harina, pero sin pasarte para que no queden duros. Tomá una porción de masa, aplastala en la palma y colocá un cubito de mozzarella en el centro. Cerrá y formá una especie de bolita alargada. Repetí hasta terminar con toda la mezcla.

Son perfectos.
Herví abundante agua con sal. Cociná los malfatis en tandas, cuando suben a la superficie, esperá unos segundos y retiralos con espumadera. Reservalos en una fuente. Para la salsa, cortá el puerro en rodajas finas y saltealo en una sartén con un chorrito de aceite o manteca. Cuando esté tierno, agregá la crema de leche, salpimentá y cociná unos minutos hasta que espese levemente.
Cubrí los malfatis con la salsa caliente y, si querés, sumales un toque de queso rallado por encima. Servilos bien calentitos y disfrutá de esta bomba de sabor. Este plato es ideal para congelar una parte y tener una comida casera lista en minutos. Además, es una opción genial para que los chicos coman verduras sin protestar.