Las ojeras son una de las mayores preocupaciones estéticas. No importa cuánto descanses, a veces aparecen igual y pueden endurecer la expresión del rostro. Entenderlas es el primer paso: no todas son iguales y su color influye directamente en cómo tratarlas con maquillaje.
En lugar de insistir con capas interminables de corrector, la clave está en neutralizar el tono de las ojeras. El truco consiste en usar la teoría del color para equilibrar esas sombras azuladas o violáceas que marcan la piel debajo de los ojos.

En piel clara conviene elegir un coral suave.
En vez de saturar la zona, se crea una base que transforma la intensidad de la ojera y la hace casi invisible. Para lograrlo, elegí una sombra mate en tonos anaranjados o corales, dependiendo de tu piel.
El paso a paso para neutralizar las ojeras y estilizar tu mirada en este invierno 2025
En pieles claras funciona el melocotón, mientras que en tonos medios u oscuros conviene un naranja más vibrante. Raspá un poquito, mezclalo con tu corrector cremoso hasta obtener un tono salmón, y aplicalo solo en la parte más oscura.

Neutralizar es más efectivo que cubrir con exceso de producto.
Difuminá con una brocha limpia para integrar con la piel.
Si querés, podés sumar una capa muy ligera de tu corrector habitual encima, pero muchas veces ni hace falta.

Las pieles más oscuras aceptan un naranja intenso.
Evitá aplicar demasiado polvo en esta zona, porque endurece el acabado y marca las líneas de expresión.
Hidratar el contorno de ojos antes del maquillaje es fundamental: una piel nutrida recibe mejor el producto y se ve más luminosa.

La mirada fresca es posible con técnica y precisión.
Recordá que los colores de ropa también influyen. Los tonos fríos como gris, lila o azul pueden intensificar el contraste de las ojeras, mientras que los neutros cálidos (beige, camel, terracota) suavizan la mirada.

Evitá sobrecargar con polvos en la zona.
El maquillaje de ojeras no solo tapa, estiliza. Es una forma de devolverle protagonismo a tu mirada y recuperar esa sensación de descanso aunque tu agenda diga lo contrario.