Ha rezado todas las noches la reina Sofía por la salud del rey Harald de Noruega, el gran amor de su juventud, y el milagro tan deseado se ha cumplido.
La reina Sofía no ocultó en Málaga la preocupación por el entonces príncipe que le rompió el corazón, pero con quien ha sabido mantener una hermosa amistad.

La reina Sofía estuvo en vilo cuando se enteró que Harald había tenido dolores en el pecho y complicaciones cardíacas que motivaron su traslado de urgencia.
Inmediatamente la reina Sonia intentó llevar tranquilidad con la salud de su marido, pero lo cierto es que ni la reina Sofía ni ninguno de sus seres cercanos se quedó tranquila.

La reina Sofía ha seguido el estado de salud de Harald, quien había recibido el alta pero luego ha debido ser ingresado el viernes anterior para someterse a una operación de corazón.
Al amor de la reina Sofía se le reemplazó una válvula cardíaca que, como resultado, le permitirá solucionar los inconvenientes respiratorios que le aquejaban.

Afortunadamente, Harald fue visto salir de las instalaciones del Rikshospitalet de Oslo: tras las lágrimas de Sonia, el monarca ha entrado en la parte trasera de un coche que le trasladó de vuelta a palacio.
Tal como deseó la reina Sofía y ha seguido al instante la prensa española, el alta a Harald supone el fin a una dinámica de ingresos y salidas hospitalarias con relativa normalidad.