Pasaron dos años desde que vimos a Ana María Aldón pasar por el altar junto a José Ortega Cano, con su vestido que terminaría trayéndole más de un dolor de cabeza.
Apenas unos días después, el modisto Emilio Salinas había demandado a su colega y le reclamaba ante el juez una cautiosa cantidad de dinero.

¿Cuál era la razón de la denuncia? La esposa de Ortega Cano no había cumplido con el acuerdo pactado de confesar en el reportaje de su enlace que era él el artífice de los diseños y no ella.
Pasaron dos años desde ese momento. Pero, tanto Ana María como Emilio se han pronunciado ante el juez el pasado 17 de septiembre, y en la jornada de ayer se conoció el dictamen.

El Juzgado de Primera Instancia Número 5 de Alcobendas (Madrid) dicta en su sentencia que sí existió ese acuerdo verbal entre las partes y que Aldón sí cumplió, aunque de manera “inexacta”.
Según lo que ha publicado la revista Semana de hoy, la exsuperviviente deberá cumplir con el pago por no haber hecho lo que correspondía con el modista, pero la sacó más barata de lo esperado.

El reclamo de Emilio Salinas era de un total de 9.600 euros, en forma de indemnización por la falta de palabra. Pero la esposa de Ortega Cano deberá abonarle la mitad, 4.800.
Asi, luego de más de dos años de curso, la pesadilla de Ana María Aldón llega a su fin. Con un final que no la deja ni conforme ni amargada, pero que deberá cumplir.