España ha comenzado a salir del confinamiento y la nueva normalidad por decreto puso fin a las restricciones para moverse por todo el Estado español: quienes no caminan tranquilos por las calles de Madrid son los miembros de la familia del Rey Felipe.
Guardias periodísticas a toda hora no hacen más que llevar a los tabloides las novedades minuto a minuto tras el drama que ha surgido luego de las declaraciones de Corinna, la empresaria que pone en jaque a Juan Carlos y que tampoco se ha olvidado del Rey Felipe.

El Rey Felipe por primera vez en mucho tiempo ve comprometido su reinado tras las denuncias de Corinna Larsen, quien lo ha involucrado a pleno en amenazas y detalles sórdidos de lo que, según denuncia, ha sido una campaña de desprestigio orquestada por el hijo de Juan Carlos.
Los momentos incómodos comienzan a aparecer como efectos colaterales de la crisis que vive la Casa Real, a raíz de los escándalos protagonizados por Juan Carlos que alcanzan al Rey Felipe.

Esta semana solamente el Rey Felipe ha visto cómo ha caído su imagen pública, las críticas a la Princesa Leonor a quien consideran incapaz de reinar España en el futuro, y hasta cómo un colegio le ha quitado su nombre.
Pero no es el Rey Felipe el único que la pasa mal: todos los integrantes de la Familia Real están expuestos a escraches o preguntas incómodas, como le ha pasado a plena luz del día a María Zurita, la sobrina más querida y cercana del emérito Juan Carlos.

Salpicado por sus problemas fiscales, el padre del Rey Felipe sigue las malas noticias desde su confinamiento en las habitaciones del Palacio de Zarzuela ubicadas en la tercera planta. Allí ha recibido a su sobrina María Zurita, quien ha querido guardar silencio y respetar la situación por la que está pasando su tío, al ser consultada por la prensa.
El momento más delicado fue cuando a la prima del Rey Felipe le consultaron: "Han comentado que tu tío estaría dispuesto a exiliarse voluntariamente en la República Dominicana por todo el tema de la fiscalía, ¿sabes algo?". Es allí cuando llegó la respuesta seguida de un silencio demoledor: "Hasta luego".