Una jornada emotiva, linda y sin culebrones se vivió ayer en “La última cena”, donde Belén Esteban y Jorge Javier tuvieron que hacer de chefs y servirles a sus compañeros.
Los días previos fueron muy diferentes a los que se venían viviendo en el programa. En este caso, la colaboradora venía de una fuerte pelea con el presentador, y a pesar de haber hecho las pases el martes en “Sálvame”, la grieta no estaba cerrada del todo, hasta ayer.

Generalmente, el día anterior a “La última cena”, los cocineros de turno tienen que ir al supermecado juntos a hacer las compras, pero en este caso la única que lo hizo fue la cocinera.
La razón por la que Belén fue sola es porque no sabía con quién iba a cocinar. Fue apenas unos instantes antes de comenzar el programa que se enteró que Jorge Javier iba a ser su compañero de la noche.

El presentador hizo un ingreso estelar, cantando “Eres”, y entrando en buena sintonía con la colaboradora, quien terminó bailando con él la parte final de la canción. Desde ahí, todo fue color de rosas.
Durante la jornada, Belén y Jorge Javier cocinaron, como primer plato, unas “cocretas”, bajo las órdenes estrictas de los chefs jurado. Luego, el segundo plato fue “Solomillo Wellington”, el cual recibió muchas críticas.

Mientras Carlota Corredera, que ayer fue la presentadora, probaba el solomillo, la cocinera aprovechó para mandar un saludo particular y dedicar la comida que hizo junto a su compañero.
“Quiero dedicárselo a mi yerno, que es inglés”, señaló Belén Esteban en los instantes antes de finalizar el programa que, extrañamente, no tuvo ninguna pelea fuerte.