Hay secretos que no se pueden ocultar por más esfuerzo y hermetismo que intente pregonar el Rey Felipe para todos los integrantes de la Casa Real: y sobre todo cuando se tratan de su padre Juan Carlos.
El rey emérito abdicó y le cedió el puesto a su hijo el Rey Felipe hace más de seis años: desde entonces, más dolores de cabeza que alegrías le ha traído a la Casa Real.

Ahora que el Rey Felipe y la Reina Letizia están haciendo todo lo humanamente posible para que la monarquía no acabe y Leonor se convierta en la Reina de España en el futuro, los secretos no paran de salir.
Si todo dependiera del Rey Felipe, las cosas marcharían sobre ruedas al menos en cuanto a escándalos familiares se refiere. Pero no hay nada que pueda hacer respecto a Juan Carlos.

Ni siquiera despegándose de su propio padre, renunciando a su fortuna, quitándole el sueldo, ni aún así el Rey Felipe ha dejado de sufrir por el emérito intratable en los últimos años.
El secreto que no ha podido ocultar el Rey Felipe tiene que ver con la noche que su padre Juan Carlos ha estado al borde del divorcio con su esposa Sofía. Los reunió a todos en un restaurant de Madrid y se los dijo.

La respuesta del Rey Felipe no se hizo esperar ante su padre, poniéndole los puntos por primera vez, un adelanto del histórico comunicado dado en marzo:
“Si quieres vivir con Corinna y te quieres divorciar, abdica”.