Esta semana se daba a conocer la difícil decisión del Rey Felipe respecto de dedicarle mayor atención inevitablemente a su sucesora en el trono: hablamos de la Princesa Leonor.
Mientras la Reina Letizia, tal cual lo indica la foto, camina acompañada de cerca por la Infanta Sofía, el Rey Felipe y la Princesa Leonor son uña y carne.

Cómplices con sus miradas y gestos entre padre e hija, ya nos hemos emocionado -¡y cómo!- durante el debut de la Princesa Leonor en los premios de Asturias en noviembre pasado.
Cada paso que da la Princesa Leonor, la futura Reina de España, toca las fibras del pueblo, quien la ha visto nacer, crecer y cobrar cada día un mayor peso protagónico.

Ajena a los males de su abuelo Juan Carlos, la Princesa Leonor (al igual que su hermana Sofía) siempre ha estado exenta de los problemas judiciales por más que haya sido incluida por el emérito en la Fundación Lucum.
Su carisma y tono angelical le ha permitido a la Princesa Leonor ser la cara visible de la renovación de la imagen de la Casa Real. Esta mañana, un gesto de amor y cuidado hacia su padre Felipe ha emocionado al mundo.
Junto a sus padres, la Princesa Leonor ha llegado minutos antes de las 9 de la mañana al Palacio Real y ha sido testigo de los serios problemas del Rey Felipe con la mascarilla: a cada rato se le resbalaba y tenía que volver a colocarla en su lugar.
Fue cuando culminó Felipe su homenaje a los familiares de las víctimas de covid-19 cuando llegó el gesto enternecedor de la Princesa Leonor, avisándole rápidamente que se pusiera la mascarilla. La sonrisa cálida de Felipe fue la respuesta.