Del Rey Juan Carlos se podían esperar los casos de corrupción, pero lo que está pasando en el Reino Unido no figuraba en la agenda de ningún medio.
La prensa española ha quedado incrédula y le ha dado un respiro al Rey Juan Carlos para tratar la supuesta corrupción, pero en este caso a manos nada más y nada menos que del Príncipe William y su hermano Harry.

Harry ha quedado señalado por la Casa Real británica desde que se fue con Meghan Markle a vivir a Norteamérica, pero lo que los ingleses ruegan que no sea cierto es la presencia de William en el escándalo.
Así como el Rey Juan Carlos no ha tenido miramientos para ser generoso con su familia, el Príncipe William habría realizado movimientos en materia de investigación para que Harry estableciera su propia fundación.

El turismo y las cuentas poco claras son el común denominador entre el caso investigado contra el Rey Juan Carlos y el que ahora deberán enfrentar los nietos de la Reina Isabel.
A Harry se le otorgó una subvención de 145.000 libras para lanzar la Sussex Royal y otros miles más para el desarrollo del proyecto de turismo sostenible del príncipe, Travalyst. ¿Qué pasó con ese dinero?

William y Harry han sido denunciados ante la Comisión de Caridad, acusándolos de un movimiento de fondos que podría ser ilegal y que ha llegado a través de un escrito demoledor:
"Estas dos organizaciones benéficas parecen estar incumpliendo las pautas relativas al uso adecuado de los fondos de caridad y pueden estar incumpliendo su deber de actuar de manera independiente y exclusivamente en interés de sus objetivos".