No hay caso con el Rey Felipe: ni siquiera de vacaciones bajo el sol y la paz que transmite la mar puede relajarse y disfrutar de unas horas de silencio.
La paz que tanto necesita el Rey Felipe después del cimbronazo que ha significado el adiós de España de su padre se vio interrumpida por las noticias llegan desde su sobrina Victoria Federica.

La joven rebelde de la familia ha ahogado las penas que le produce el exilio de su amado abuelo y se ha vengado de su tío: el Rey Felipe ya sabe que ha vuelto a salir de fiesta.
No es nuevo el conflicto para el Rey Felipe, quien no hay nada que pueda hacer para calmar a sus sobrinos: ni a Victoria Federica, ni a Froilán.

Es que la hija de la infanta Elena sigue viviendo a mil por hora el verano del 2020: no hay evento que se pierda y el sábado a la noche la vimos rodeada de copas en el Festival de Starlite.
Claro que puede divertirse con el show de María Jiménez, perder la melena con la música, pero el problema es que el Rey Felipe trina cada vez que se entera.

Ha sido el último pedido del Rey Felipe a su hermana Elena: que controle a sus hijos pues la Casa Real tiene una imagen que hacer respetar.
La sensación que ha dejado la última noche de desenfado de Victoria Federica es que una larga lucha queda por delante para el Rey Felipe: ya se ha ocupado de su padre, ahora le toca a sus herederos.