Qué gran mujer es la Reina Sofía: ha sorteado todos los obstáculos que la vida le ha puesto. A veces con mayor dificultad, pero siempre ha recuperado la sonrisa.
Cada día que pasa para la Reina Sofía es una bendición: se aleja de los problemas causados hace unas semanas provocados por la situación de Juan Carlos.

El refugio de todo la Reina Sofía lo ha encontrado en su hermoso palacio de Marivent, donde ha pasado su verano más solitario y nostálgico, una sensación que comienza a quedar atrás.
Y un motivo muy importante debe suceder para que la Reina Sofía abandone Marivent, este ha sido una salida en barco a alta mar gracias a la fundación Palma Aquarium.

Ni la ausencia de su familia más cercana ha evitado esta vez que la Reina Sofía cumpla con uno de sus rituales más esperados de la temporada estival.
La Reina Sofía ha sido acompañada por su hermana Irene, su prima Tatiana Radziwill y el doctor Jean Henri Fruchaud, sus sostenes en estos tiempos tan difíciles que afectan a la monarquía.

La Reina Sofía ha recuperado la sonrisa y se ha visto desbordada de felicidad: basta con ver las imágenes de la suelta de tortugas, de la mano de la fundación que se dedica a la recuperación de estos animales.
La Reina Sofía ha sido muy feliz cuando le tocó encargarse de Hipatia, rescatada en su día en Porto Colom: el nombre griego fue un homenaje a la emérita: Hipatia fue una filósofa, matemática y astrónoma.