Uno de los "logros" que se adjudicaba el Gobierno Nacional era mantener un dólar medianamente estable, incluso después de lo sucedido hace meses, cuando eliminó el cepo cambiario. Pero la última semana fue dolorosa para la administración de Javier Milei debido a que los números se dispararon.
Con el cierre de los mercados en la jornada de ayer, viernes 18 de julio, oficialmente culminó una nueva semana caótica en el marco de las divisas extranjeras. Según los registros oficiales, el dólar oficial llegó al fin de semana con un valor de 1.307,33 pesos para la venta y $1.261,86 para la compra. Esto demuestra un aumento muy marcado, inclusive mostrando un 1,34 % de suba con respecto al día jueves.
La diferencia con el Blue es mínima, ya que el sábado llegó con valores que tocan los $1.305 para la venta y $1.285 para la compra. En este ítem fue levemente menor el aumento diario, ya que solo hubo una trepada del 0,77 % con respecto al jueves. De cualquier manera, el paralelo sigue en desventaja con respecto al oficial, algo que se hizo costumbre en las últimas semanas.

El dólar llegó a máximos históricos en esta semana.
El BNA se puede conseguir a $1.300 para la compra y $1.250 para la venta. Por otra parte, el Mayorista pudo definir su cierre semanal en $1.286 y el dólar futuro a $1.290. Finalmente, teniendo en cuenta los valores de referencia, el Turista se consigue a $1.690; el Contado con Liquidación a $1.301; el MEP a $1.292,87; y, finalmente, el Cripto a $1.304,74.
Claro que la moneda norteamericana no es lo único que subió, ya que las divisas europeas también sufrieron un leve ajuste hacia arriba: el Euro se puede ver en las casas de cambio a $1.526,50 para la venta y $1.446,30 para la compra, en tanto que el Euro Blue se consigue a $15.20,33 para la venta y $1.497,03 para la compra.

El Gobierno Nacional intentó desdramatizar esta suba.
"La economía argentina está estancada", firmó el intendente de La Pampa
El gobernador de La Pampa, Sergio Ziliotto, criticó al gobierno nacional por el recorte de fondos a las provincias, señalando una pérdida del 75,8 % en la coparticipación no automática y un fuerte retroceso del federalismo fiscal. Afirmó que la recesión agrava la situación y que los gobernadores debieron unirse para cubrir funciones que abandonó el Ejecutivo.
Ziliotto también llamó a la unidad del peronismo, destacando que el adversario está fuera del movimiento y que deben ofrecer una alternativa con nuevos derechos. Además, defendió la gestión peronista frente al sector agropecuario, asegurando que históricamente les ha ido mejor bajo gobiernos de ese signo.