El 29 de marzo quedó marcado en la historia argentina como una fecha atravesada por golpes de Estado y rupturas institucionales. En distintos momentos de la historia, ese día significó tanto la destitución de un presidente constitucional como la llegada al poder de dictaduras militares que profundizaron la crisis política del país.
En el año 1962, Arturo Frondizi fue derrocado por un golpe cívico-militar tras el triunfo de partidos vinculados al peronismo en las elecciones provinciales. Luego de seis intentos fallidos de dictaduras, lograron detener al por entonces presidente en la isla Martín García y ese 29 de marzo se abría una nueva épica de facto en el país que derivó en la presidencia durante un año de José María Guido entre marzo de 1962 y octubre de 1963.
Frondizi había llegado al gobierno en 1958 como candidato de la Unión Cívica Radical Intransigente, tras un pacto tácito con Juan Domingo Perón que le permitió sumar votos peronistas pese a la proscripción vigente. Su gestión impulsó reformas sindicales y amnistías políticas, pero pronto se enfrentó con la resistencia de sectores militares y con la presión de la llamada Resistencia.

Arturo Frondizi fue detenido en la isla Martín García.
El clima de tensión se agravó a partir de decisiones de política internacional que tuvo Frondizi, como su postura frente a Cuba en la OEA o la reunión secreta que tuvo con Ernesto Guevara en 1961. Las Fuerzas Armadas notaron que estas decisiones eran una amenaza directa en plena Guerra Fría y los militares pretendían mantener una doctrina de seguridad nacional anticomunista.

El sucesor de Frondizi fue José María Guido.
Esto no fue lo único que ocurrió un 29 de marzo, sino que más problemas relacionados a dictaduras iban a darse con el correr de los años. En 1976, a pocos días de darse el golpe de Estado más recordado y sangriento, Jorge Rafael Videla asumió el poder, algo que repitió Roberto Viola el mismo día, pero de 1981.
Dos asunciones de facto un 29 de marzo

A su vez, un 29 de marzo, Videla y Viola asumieron en la última dictadura militar.
El 29 de marzo de 1976, Jorge Rafael Videla asumió como presidente de facto tras el golpe militar que derrocó a Isabel Perón. Al día siguiente las universidades fueron intervenidas y, poco después, José Alfredo Martínez de Hoz lanzó un programa económico neoliberal con congelamiento de salarios, eliminación de controles de precios y una fuerte devaluación.
Cinco años más tarde, el 29 de marzo de 1981, Roberto Eduardo Viola tomó el poder como presidente de facto, acompañado por nuevos ministros y una devaluación del 30 %. Aunque en ese momento parte de la sociedad había apoyado el golpe de 1976, con el tiempo quedó en evidencia la magnitud de la represión y los crímenes cometidos por la dictadura.